No quiero ver a mi expareja pero tenemos hijos

No quiero volver a ver ni hablar con mi ex pareja pero tenemos hijos:

En casos de divorcio y separaciones matrimoniales
No ver a mi ex pareja madre de mis hijos

Cuando una ruptura es traumática no sólo se debe de tramitar un divorcio o separación lo menos conflictiva posible, sino que además se deben de tratar de resolver las vinculaciones existentes, siendo sencillo en lo que se refiere al reparto de enseres, de préstamos y deudas, de dinero, de propiedades inmobiliarias y vehículos.. etc, pero en cambio no es así en el caso de los hijos comunes. Los matrimonios separados o divorciados con hijos comunes menores de edad pero también mayor dependientes económicamente, deben de ser conscientes de que por responsabilidad parental deben de mantener relación con su ex pareja y padre o madre de los hijos hasta que pues es necesario para la coordinación en las tareas de cuidado, educación y toma de decisiones de la vida de los niños.

Divorcio y separación cunado la relación con la ex es complicada
No ver a mi ex pareja padre de mis hijos

Es muy complicado gestionar la relación con una ex pareja sentimental cuando hay hijos comunes, pero no podemos tratar, salvo casos graves, de dejar de ver o hablar con nuestra ex pareja por tener hijos comunes, pues debemos de valorar el cuidado y atención de nuestros hijos por encima de nuestra reticencia a relacionarnos con nuestro ex. Si no hubiéramos tenido un hijo o hija con nuestra ex pareja podríamos optar por no relacionarnos con él o con ella y desecharlo o desecharla de todas las facetas de nuestra vida, pero desde el momento en el que hemos decidido tener un bebé con esa persona (o a pesar de no haberlo planeado ha venido después de una relación sexual a la que nos hemos expuesto) debemos de ser conscientes de que nos va a suponer sacrificios personales. No podemos indignarnos y justificar con la actuación de nuestro ex o cualquier otro tipo de circunstancias que “no quiero volver a ver o hablar con mi ex”, pues no es algo posible ni viable, habiendo hijos pueden existir un sin fin de incidencias que haga necesario el contacto, y no podemos utilizar de mensajero al niño ni tampoco podemos pretender que no teniendo relación con el padre o madre de nuestro hijo común las cosas vayan mejor, pues suele ser todo lo contrario, lo que hay que aprender es a gestionar de manera inteligente la relación, pero no tratar de cerrarla, pues suele ocurrir en momentos de rabia o frustración, y la vida de un niño debe de estar regida por la estabilidad por encima del orgullo de las partes. Alguna de las pautas positivas e importantes son:

  • Sólo tratar con nuestra ex cuestiones relativas a los hijos, no entrar “al trapo” de cuestiones de pareja, opiniones, impresiones, reproches… etc. Las entregas de los hijos no es el momento de airear las desavenencias.
  • No enfadarse con nuestra ex ni con nuestros hijos en caso de cuestiones sobrevenidas e imprevistos.
  • Si la relación es mala, tratar de cumplir con la regulación establecida de la manera mas estable posible y literal posible pues eso relucirá el contacto y beneficiara el equilibrio de la relación.
  • No provocar a nuestro ex, en ningún caso hacer aquellas cosas que no nos gusta que nos estén haciendo, pues eso generará una cadena de “acción reacción” que normalmente supone que a relación se deteriore aún mas y acabe siendo horrible para todos (afectando a los niños) perdiendo la comunicación e incluso la razón de ser inicial del conflicto que pasa a un segundo plano pues la situación “se va de las manos”.

 

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