Regalos durante el matrimonio 🎁

Los regalos dispuestos en el matrimonio como normal general no pueden reclamarse en el momento de la separación o el divorcio.

Regalos en un matrimonio

Normalmente se trata de bienes muebles como anillos, relojes, ropa… etc, así como bienes consumibles como puede ser un viaje, una comida o cena o la invitación a una sesión de cine, opera o teatro.

En una relación sentimental son cosas normales y naturales sin que se pueda obligar por parte de una de las partes a la otra a realizar un determinado regalo.

Por ello cualquiera liberalidades y regalos de una de las partes a la otra no tendrán derecho de recuperación inicialmente salvo casos muy excepcionales. Por ejemplo que se trate de un préstamo de dinero que así se pueda demostrar.

Habrá que tener muy en cuenta el régimen económico matrimonial y el momento de la adquisición del bien mueble. Si se tratará de un inmueble al requerir forzosamente escritura de Notario o sentencia de Juzgado vendrá determinada perfectamente la titularidad.

Si el objeto se adquiere durante la vigencia de la sociedad de gananciales será común perteneciente a dicha sociedad y si se realiza en el régimen de separación de bienes será privativo del titular que lo ha adquirido o al que se lo han regalado.

En la práctica y desde nuestro punto de vista no tiene sentido reclamar aquello que en su día se quiso regalar y menos aún en casos como los que vemos en nuestro despacho en los que el valor del objeto de discordia es mínimo.

Otro problema en los mismos términos se produce cuando el regalo lo ha realizado un tercero sin distinción individual sino al matrimonio. Por ejemplo los típicos regalos de boda. Los regalos durante el matrimonio generan problemas y precisamente se debe de tratar de resolver de una manera razonable.

Reclamación a mi ex pareja en la separación o divorcio:

Reclamación en parejas

Lo más complicado de cara al planteamiento de una hipotética reclamación de lo que en su día se regalo tiene una dificultad inicial que es la de acreditar la existencia y la procedencia.

  • Por un lado la existencia de ese determinado objeto en el patrimonio de nuestra ex pareja. Parece algo sencillo, pero si se entra en el contexto de una reclamación si nuestra ex pareja se limita a negar tener ese objeto correrá de nuestra cuesta acreditar que lo tiene en su posesión.
  • Además una vez se hubiera acreditado que la propiedad está en la esfera patrimonial de nuestra ex pareja debemos de acreditar que nosotros la hemos pagado y tenemos derecho a recuperar o bien el bien o el valor en reclamación económica.

El egoísmo por el interés económico y la intención de perjudicar:

Vamos a contar de una manera sintética una situación que se produjo en la mediación de un caso de divorcio de un matrimonio que había estado casado menos de un año y en el que no había ni propiedades ni deudas ni patrimonio común relevante.

Al no tener nada que discutir, pero sí tener muy presente el resquemor del divorcio y el egoísmo derivado del interés y ganas de hacer daño innecesario con cualquier cosa por ridículo que sea se discutía lo siguiente.

Ejemplo de caso real práctico

Regalo tv
  1. Pues bien, inicialmente la esposa quería quedarse con la televisión puesto que el esposo se la regaló para que mientras cocinaba (pues al parecer pasaba mucho tiempo en la cocina) pudiera ver tele5 que según decía le encantaba.
  2. A continuación, dijo el esposo que se quedaba el con la televisión ya que la aplicación estaba a su nombre y por tanto podría acreditar que era él el que la había adquirido.
  3. Para rizar más el rizo siguió la esposa indicando que al haberse ido ya del inmueble que compartían en régimen de alquiler la televisión en este momento la tenía ella en su actual domicilio (después de la ruptura se había instalado en la casa de su hermana) y que por tanto la televisión era suya ya que a casa de su hermana él no iba a poder pasar y no tenía pruebas.
  4. El esposo en un acto de creciente enfrentamiento y tensión dijo que la iba a denunciar en la Policía y que se verían las caras en el Juzgado ya que según él tenía pruebas y grabaciones que demostraba que estaba en esa dirección.

Quien se quedaba con un televisor que habían puesto en la cocina de pequeñas dimensiones y que habían comprado en la popular aplicación de Wallapop. En su día el precio de compra fue de 100 euros.

Conclusión, valoración y consejo:

En fin, el resumen es que un divorcio express de mutuo acuerdo que podría haberse resuelto de una manera simple, rápida y económica no puedo llevarse a cabo.

Por una disputa irrelevante respecto de un bien que al parecer tenia un valor de 100 euros, dejaron de tramitar un divorcio barato y según dijeron se iban al procedimiento contencioso en el que de haberlo iniciado el precio de abogado y procurador será de mínimo 1.500 euros cada uno, el tiempo previsto de unos 6 meses y un enfrentamiento innecesario con el sufrimiento y pérdida de salud y tranquilidad que ello supone.

Discusión por regalos

Evidentemente por decirlo de una manera muy gráfica se trata de un ejemplo en el que los cónyuges “piensan con los pies”. A ninguno de los dos les conviene, pero ambos “entran al trapo” en un discusión y reclamación que no tiene sentido.

Es muy difícil saber gestionar una ruptura, pero no es inteligente ni justa la postura de ninguno de ellos que desde nuestro punto de vista deberían de ceder y dar la televisión al otro.

No se hace por no ser menos, como se suele decir la tensión y conflicto va creciente para demostrar “quien la tiene más larga”.

Evidentemente lo mejor que les puede pasar a unas personas en esta situación es el divorcio y el problema es que no se paren a pensar en frio y se den cuenta que no es el momento de discutir sino de resolver la situación de una manera eficiente.

No es justo moralmente reclamar aquello que en su día se quiso regalo en el contexto de una relación sentimental en la que reinaba el amor y la armonía.

Pero jurídicamente cualquier reclamación al respecto es totalmente contraproducente.

La conclusión es que la chulería se paga y no merece la pena encabezonarse y utilizar el egoísmo para gestionar una ruptura sentimental. Dice mucho de ambos cónyuges que en vez de valorar la relación de pareja que se tuvo con generosidad se tiende a la intransigencia y el interés propio.

La valoración la debe de hacer cada persona en su caso concreto pues cada pareja y circunstancias son muy diferentes. El consejo indiscitublemente es que no merece la pena discutir por cuestiones patrimoniales irrisorias accesorias a lo importante que es la crisis matrimonial. Si en el momento de la ruptura su cónyuge se centra en cuestiones económicas menores lo mejor es ceder para no entrar en la dinámica de reclamación y que se puedan a llegar a producir situaciones irritantes y insufribles como la relatada.

Además no debemos de olvidar que la actitud de ambos esposos condicionará no sólo la posibilidad de tramitar un divorcio express de mutuo acuerdo.

Además influirá en cómo poder continuar con las siguientes vidas tanto en los proyectos sentimentales como en el desarrollo de las vinculaciones postdivorcio, paternofiliales de hijos y patrimonailes de bienes y deudas.

Grandeza y miseria del divorcio 💔

Grandeza o Miseria

Todo divorcio tiene su aspecto positivo y negativo partiendo de la base de que no es un procedimiento deseado sino meramente necesario en los casos en los que el matrimonio no es viable.

Dependiendo de cómo se enfoque pueden existir actitudes que resaltan la grandeza de las personas o sus más desdeñables miserias.

Cada vez está más normalizado el procedimiento de divorcio, a pesar de lo cual, debemos de partir de la base de que el divorcio no es algo bueno ni malo sino una situación que se debe de tratar de gestionar de la mejor manera posible.

No hay un protocolo de actuación, pero si hay actos que indiscutiblemente supondrán que emane lo mejor o lo peor de los cónyuges en proceso de divorcio.

Muchos despachos de abogados tratan de esforzarse por demostrar que son fuertes y podrán hacer ganar a sus clientes los juicios de divorcio y por tanto correlativamente la otra parte perderlos.

Nosotros no lo vemos así. Al igual que no ha existido un abogado para tomar cada una de las decisiones del matrimonio lo natural es que tampoco lo esté en la ruptura que se base meramente en regular los efectos legales de la ruptura en la que el contrario no es un enemigo sino un compañero de proyecto de vida que por el motivo que sea ha llegado a su fin.

No se trata de una competición. No se debe de aprovechar para sacar reproches pues evidentemente será una actitud equivocada que sólo avocará a las partes a mayor sufrimiento y enfrentamiento innecesario.

Grandezas de las separaciones matrimoniales:

La grandeza de las personas no debe de demostrarse sólo en los momentos buenos sino muy especialmente en los momentos complicados.

La grandeza debe de ser el saber perdonar y dejar a un lado las diferencias.

No pretender responsabilizar a la otra parte de la ruptura pues todo lo bueno o malo cuanto menos en parte, es cosa de dos.

Hay que tratar de ser generosos y en ese sentido saber dar prioridad, entre otros, a los siguientes principios:

Respeto:

El hecho de que nosotros estemos dolidos o dolidas en ningún caso justifiquemos que tratemos de una manera despreciativa a nuestra expareja.

Todas las personas somos libres con independencia de que estemos solteras o casadas.

Con independencia de que tengamos hijos, propiedades o deudas con otra persona.

Con independencia de que se espere dentro del seno de una relación de confianza una actuación u otra.

Debemos de ser respetuosos al igual que nos merecemos que nos traten con respeto los demás.

Si no tenemos una relación deseada tenemos la opción de divorciarnos o separarnos y ello no es una desgracia sino una opción que ambos esposos pueden tomar con plena libertad.

En ocasiones se justifica la falta de respeto que nosotros realizamos con aquella que consideramos que hemos recibido.

Evidentemente perdemos toda la razón haciendo algo para castigar de alguna manera la actuación de la otra persona. No somos nadie para hacer eso.

Si faltamos al respeto sea cual sean las circunstancias nuestro argumento no será justo.

Solidaridad:

No podemos sólo pensar en nosotros mismos y si lo hacemos, se trata de una actitud desconsiderada.

Tal vez no estemos conformes con el desarrollo de nuestra vida matrimonial pero no por ello debemos de dejar de pensar en el beneficio propio pero también en el de nuestra pareja o ex pareja.

Hay que portarse bien con la persona con la que hemos querido construir un proyecto común sin esperar nada a cambio y con independencia de que seamos o no correspondidos en los mismos términos.

No es un contrato sino una decisión de compartir la vida con otra persona. Que en un momento prometamos y hagamos cualquier cosa por la otra parte y que en otro momento posterior limitemos en todo cuanto este en nuestras manos, evidentemente es injusto.

Debemos de comportarnos bien con todas las personas y si es nuestra pareja o expareja, más aún.

No podemos amar a una persona y acabar odiándola pues supone, en su caso una absoluta falta de empatia.

Generosidad:

No sólo debemos de ser sólo respetuoso y solidario sino además generoso.

No debemos sólo quedarnos en no hacer daño y pensar en compartir con nuestra ex pareja, además debemos de ser lo más generosos posible pues ahí radicará la grandeza de una persona que ha sabido querer por encima de los intereses inherentes a tener o dejar de tener una relación sentimental.

Miserias de las separaciones matrimoniales:

En el momento de la ruptura precisamente como elemento propio de la naturaleza del ser humano pueden emanar los perores deseos.

Como reacciones a evitar e indeseables que debemos en la medida de lo posible saber controlar y gestionar destacaremos los siguientes:

Hablar mal de nuestra ex pareja:

No sólo hablar mal directamente a la pareja que al menos mantiene la intimidad, sino además hacerlo público y extensible a terceros.

¿Cómo?.

Ámbito profesional:

En el trabajo desprestigiando el medio de vida o reputación que se ha ido fraguando y consolidando antes y durante la relación de pareja.

Ámbito familiar:

Como se suele decir sacando los trapos sucios de la pareja a la familia propia y a la familia política, la de nuestro ex: La suegra y suegro, los cuñados, hijos, primos… etc.

Buscando hacer daño desde la vulnerabilidad que genera haberle dado la confianza de conocer e intimar con nuestra familia en el contexto de la relación privilegiada que genera la pareja.

Ámbito social general:

Poniendo verde para hablar en plata a todo aquel que nos escucha: Vecinos, amigos, conocidos… etc.

Perder el control y estar tan superado o superada por la ruptura que cree la necesidad de criticar a quien sea para perjudicar a nuestra ex pareja en todo cuanto está en nuestra mano sin ningún miramiento.

Ámbito sentimental:

En el ámbito más íntimo arremetiendo con cualquier persona con la que podamos relacionarnos y nuestra ex considere que podemos llegar a intimar y ser algo más que amigos. Ahora está de moda tener “amigos con derecho a roce”, amantes, pareja… etc.

Cada persona es libre de intimar con quien quiera con libertad y es injusto que nuestra ex pareja quiera perjudicar nuestra futura vida sentimental.

Normalmente se debe por no haber superado la ruptura y necesitar hacer el daño que haga justicia.

Perjudicar a nuestra ex pareja en todo lo posible:

Hay personas que se toman verdaderas molestias para perjudicar a la ex pareja.

Puede ser dañando o sustrayendo objetos, realizar constantes ataques personales y reproches, agobiar y cualquier otra cosa que sienta que le va a permitir llamar la atención y perjudicar a la ex pareja.

A las personas les encanta perjudicar con el empleo de los menores recursos temporales, personales y económicos posibles.

A pesar de ello, como indicamos, hay personas que se toman todo tipo de molestias con tal de perjudicar irracionalmente a la otra parte.

Lo mejor es vivir y dejar vivir y nosotros desde el punto de vista profesional tratamos de hacer entender en la medida de lo posible que la ruptura no es el final sino sobre todo el principio de algo nuevo.

La actitud no es la de estancarse en el pasado sino pensar en el futuro y entender que si nuestra ex pareja se ha equivocado, tiene derecho a hacerlo al igual que tal vez nosotros también nosotros nos hemos podido equivocar desde el punto de vista contrario.

Si no queremos mantener a nuestra pareja tal y como es no podemos pretender reprochar sino que tenemos que ser valientes y no pretender cambiarla y dejarla sino estamos conformes con cómo es.