Padre quiere reconocer hijo madre se niega

En los casos en los que un padre quiere reconocer la paternidad de un hijo, pero la madre se niega a ello, el padre podrá interponer la demanda de paternidad y filiación ante los Tribunales.

En el caso de que la madre con mala fe sepa a ciencia cierta que un hijo es de un padre, pero que a pesar de querer reconocerlo, se lo niegue, nos encontramos ante una situación moralmente compleja, pues no debemos de olvidar que los niños también tienen derecho a que su paternidad sea reconocida.

En el caso en el que la padre, el presunto padre o incluso ambos tengan dudas de la paternidad, lo que puede pasar perfectamente sin que de ello deba de derivarse ningún prejuicio, lo más razonable es que ambos acudan a un laboratorio privado para efectuar el reconocimiento biológico, pues con la prueba de ADN, se puede salir de dudas. En este caso extrajudicial, cuando el resultado sea positivo, lo razonable es que se efectúe un reconocimiento voluntario sin necesidad de acudir a un proceso contencioso.

Cada caso es diferente y los casos de paternidad, filiación y reconocimiento de hijos debemos de ser prudentes y actuar adecuadamente. Para el caso de que no exista reconocimiento de un hijo, no existirá ningún derecho ni obligación entre ellos, es algo evidente. Pero desde el momento en el que se reconoce la paternidad y filiación de un hijo, existe un vínculo del que se derivan derecho y obligaciones paternofiliales.

Este proceso podrá ser regulado amistosamente o en un juicio contencioso para regular las medidas de la vida del hijo con cada uno de sus progenitores.

Los niños tienen derecho a una infancia feliz. Es cierto que cuando hay discordia entre los progenitores no es fácil ponerse de acuerdo. Pero por responsabilidad, lo justo es que todo niño tenga su reconocimiento de paternidad al igual que se conoce y reconoce cuál es su madre.

Después puede ser complejo llegar a entendimientos, pero eso será algo que siempre merecerá la pena tratar de consensuar, pues todo hijo debe de tener la oportunidad de saber quien es su padre y poder tener relación con él, pues el no saber quien es realmente nuestro padre puede ser algo injusto e incluso traumático para un hijo.

En resumen, en los casos en los que existen dudas, lo mejor es facilitar hacer las cosas bien y reconocer legalmente la realidad genética, para después, en base a esa situación de punto de partida, organizar la vida del niño y sus vínculos familiares.

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