Porque cada vez aguanto menos a mi marido o mujer

Las dificultades para aguantar la convivencia matrimonial puede ser un síntoma o aviso de grave deterioro de la relación.

Puede tratarse de un indicio de que el matrimonio tiene problemas estructurales y puede acabar en separación o divorcio.

El hecho de que una matrimonio acabe en separación o divorcio no es un drama, en cambio, lo que sí que puede ser un drama, es mantener un matrimonio o divorcio contencioso. Es por ello que tanto los matrimonios que están juntos, como los que están separados,

No soporto a mi pareja ni a su familia

Un gran número de problemas matrimoniales se derivan de terceras personas y no, en origen, de la relación directa entre cónyuges. Por ejemplo, si la frase repetida es, no quiero vivir con los hijos de mi pareja, ya sabremos cuál es el problema. Si decimos, tenemos problemas de dinero y no puede vivir así, habrá que analizar la situación económica.

Solemos saber cuál es el problema, pero lo importante es no engañarnos y enfrentarnos a la realidad y dejarnos ayudar con terapia psicológica si es posible, asesorarnos de nuestros derechos y obligaciones para tomar las decisiones acertadas.

No soporto a mi marido o mujer
Problemas de convivencia familiar

No quiero vivir con mi marido o mujer

Si no quiere convivir con su marido o mujer no tiene la obligación de hacerlo.

Con independencia de cuál sea su estado civil, tiene plena libertad para fijar su domicilio. No existe el abandono de hogar. Es indiferente el abandono de hogar sin esta casados, estando casados o con hijos o sin ellos. Son cuestiones diferentes.

Cada persona es libre de fijar su domicilio y de hecho ante una mala convivencia lo más prudente es cesar en los conflictos con separación de cuerpos, para evitar enfrentamientos. Otra cuestión es que tengan ambos progenitores que cumplir con las publicaciones con sus hijos y atenderlos en cualquier caso, y de que existan obligaciones y cargas familiares a las que habrá que hacer frente.

Puede contar para el asesoramiento con Divorcieitor. No es cuestión de tomar una decisión en caliente, pues se puede equivocar, sino una decisión con la certeza de saber que hacer aquello que realmente, quiere, previo conocer cada detalle de los que confluyen en su pareja, matrimonio y familia.

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