Demandar a mi ex pareja por impedir que pase con los niños las vacaciones

Demanda a mi ex pareja por impedirme ver a los niños en las vacaciones de verano:

Por impedir que pase con los niños las vacaciones de verano
Demandar a mi ex pareja

En los periodos vacacionales los matrimonios y parejas divorciados o separados con hijos menores de edad en muchos casos tienen controversias en cuanto al ejercicio del derecho de visitas, cuidado y atención de los niños. En esta publicación trataremos sobre los padres que sí que tienen una regulación judicialmente establecida (ya sea el convenio regulador e mutuo acuerdo homologado judicialmente o la sentencia de procedimiento contencioso). En dichos casos estarán delimitados los mementos en los que los menores estarán bajo la compañía de cada uno de sus progenitores, pero, ¿qué ocurre en los casos en los que el padre o madre influencia negativamente a los niños y son estos los que indican que supuestamente «no quieren» pasar con nosotros el periodo vacacional?. Por desgracia ocurre mucho, sobre todo en las vacaciones de verano en las que por su mayor duración existe mayor reticencia y oposición.

Que no permite que esté con mis hijos en vacaciones de verano
Demandar o denunciar a mi ex

En estos casos se suelen empelar frases similares a «pues denuncio al padre» o «pues denuncio a la madre«. Debemos de aclarar que el incumplimiento de régimen de visitas constituye una cuestión civil y no penal. Por ello no cabrá la posibilidad de denunciar (por lo penal) sino demandar (por lo civil) al otro progenitor; por tanto no cabe la posibilidad de acudir a la Comisaria de Policía o el Cuartel de la Guaría Civil. ¿Cómo se denomina el procedimiento a interponer en el Juzgado?. Ejecución de título judicial (ETJ). Este tipo de procedimientos cuesta con innumerables limitaciones, desde nuestro punto de vista la principal es la lentitud de tramitación judicial así como la necesidad de intervenir abogado y procurador (supone gestiones y gastos añadidos). Además, en el caso del periodo de vacaciones de verano es que el mes de agosto es inhábil, por lo que la demanda a establecer que pueda ser necesaria interponerse durante el mes de agosto no podrá interponerse y formalizarse hasta el mes de septiembre. Ello provoca que la eficiencia del proceso judicial sea muy limitada pues en muchos casos cuando el procedimiento es resuelto por el Juzgado ha pasado el periodo vacacional y el progenitor ejecutante ha perdido la posibilidad de disfrutar de sus hijos durante el mismo (y viceversa, pues no debemos de olvidar que también constituye un derecho de los hijos respecto de su padre o madre) por haber finalizado, sin que exista derecho a compensación. Se puede solicitar la imposición de medidas coercitivas, multas, imposición de costas procesales a la contraparte… etc, pero el problema es que ello no restituirá de una manera automática la relación no garantizará que no se vuelva a repetir.

En muchos casos uno de los progenitores alega que el otro no le permite que disfrute de la compañía de los hijos, y el otro alega que los hijos son los que «deciden» no ir con el otro progenitor. Estos temas son muy complejos y nunca se puede hablar de «culpa» sino de responsabilidad. El divorcio con hijos es una gran responsabilidad y debe de ejercerse de una manera diligente por parte de ambos, existe la alienación parental del que pueda impedir la relación del otro progenitor, pero también existe el negligente ejercicio del rol materno o paterno del otro o situaciones extraordianrias que conllevan que los hijos tengan verdades motivos de no ir con el otro progenitor. Es como si los niños no quieren ir al colegio, evidentemente tendrán que ir quieran o no, pues no tienen capacidad de decisión al respecto.

Ambos padres deberían de intentar que los niños puedan mantener la mejor relación posible con el otro, pero en este tipo de procedimientos en muchas ocasiones la realidad es una familia desestructurada con reproches mutuos y entrenamientos mal gestionados que meten en medio de sus problemas a los menores. No es cuestión de culpabilizar al otro sino luchar por buscar soluciones que mejoren o puedan mejorar la vida de los niños que tienen derecho a ser niños y disfrutar de sus dos progenitores estando protegidos del drama sentimental de los mismos. Debemos de cuidar la relación con el otro progenitor pues nos guste mas o menos después de la ruptura, es el/la que hemos elegido como padre o madre de nuestro hijo/a.

 

Derecho de visitas de los niños en Navidad

Derecho de visitas de los niños en Navidad:

En nuestro bufete abogamos por el establecimiento de un sistema de visitas flexible que se adapte en la medida de los posible a las necesidades  y preferencias de los niños, mas que al deseo particular de los padres (que debería de ser secundario) que en muchos casos se mueven por intereses propios llegando a utilizar a los menores voluntaria o involuntariamente.

La compañía y cuidado de un hijo no debe de ser estricta y exacta, pues en dicho caso limitamos la vida de nuestro hijo a la aplicación de un convenio regulador o sentencia estricta. Tal vez no nos guste la familia de nuestra ex pareja y padre o madre de los niños, pero debemos de respetarla, e incentivar que nuestro hijo se relacione en un contexto neutro, con predisposición a valorar por si mismo la importancia que quiere dar a cada uno de los miembros de la familia.

La Navidad es para los niños, los padres deben de asumir su responsabilidad y ante la duda, ceder por los hijos aunque le pueda parecer injusta la situación, realmente, la gran mayoría de los enfados y disputas de la Navidad, no tienen importancia (regalos, cenas, comidas, visitas… etc), lo importante es generar un ambiente de cariño y felicidad para el niño, y a pretender «salirse con la suya» ambos progenitores se llega a enfrentamientos, influencias negativas, espectáculos familiares dantescos que lejos de beneficiar a los hijos, les enseña un muy mal ejemplo a seguir.

Debemos dejar a los niños ser niños, y si el día que no le corresponde a la madre o padre el niño quiere ir (a una celebración con sus primos, cumpleaños, evento… etc) se debe de permitir, y favorecer que un niño con padres divorciados pase una feliz Navidad, no pretender exigir el derecho de visitas en primera persona, sino en todo caso el derecho de los niños a pasar unas navidades felices. Debemos de ser razonables aunque tal vez no lo sean con nosotros, debemos de ceder aceptando que tal vez no hemos tenido al hijo con la persona adecuada para nuestra vida, pero respetar que tiene exactamente los mismos derechos y que cualquier limitación o crítica no se hace solo a nuestra ex pareja, sino además al padre o madre o de los hijos, lo que hemos elegido nosotros, no nuestros hijos.

En primer lugar debemos de ceder y entendernos para poder pasar todos una feliz Navidad, y sólo en caso de imposibilidad, aplicar la regulación, pero no de un modo intransigente, sino pensando en lo mejor para los menores para que disfruten con ilusión y sin ningún tipo de injerencia ni alienación por nuestra parte ni nuestro entorno. Que nuestra ex pareja haga lo que quiera, no lo podemos evitar, sólo condicionar positivamente, pero lo que nos parezca mal que hagan los demás, precisamente no debemos hacerlo.

 

¿Los ninos pueden decidir si quieren vivir con su padre o con su madre?

¿Los niños pueden decidir si quieren vivir con su padre o con su madre?.

Existe mucha confusión al respecto, pues se suele pensar que los hijos pueden decidir si quieren estar con uno u otro progenitor, y en cambio no es así. En muchos casos los padres utilizan el argumento «es lo que quiere mi hijo o hija» para justificar que los niños tengan que estar bajo su guarda y custodia. Normalmente lo que quieren los hijos es lo que mas les conviene, pero no tiene que ser necesariamente así, pues para empezar en muchos casos no tienen la madurez suficiente como para tomar una decisión tan importante, y en otras han sido influenciados por su entorno, y su decisión no es natural sino inducida, lo que es peligroso pues puede llevarnos a situaciones de manipulación y alienación parental. Los niños son niños, y deben de mantenerse lo mas lejos posible del proceso judicial, pues los niños tienen una parte de egoísmo que les lleva a querer aquello que les es mas ventajoso, que no tiene que ser necesariamente lo que mas le conviene.

 

En un proceso de divorcio, separación matrimonial o guarda y custodia de mutuo acuerdo no se escucha a los hijos, salgo que el Juzgado excepcionalmente lo considere oportuno. En un proceso contencioso, en el que se esté discutiendo la custodia de hijos comunes, la exploración de los menores será obligatoria, y podrá solicitarse por cualquiera de las partes o el Ministerio Fiscal con una edad mas temprana. Se tiene muy en cuenta la opinión y deseos del niño, pues es su vida la que se debe de regular, pero no es determinante, el niño no puede decidir si quiere estar con su padre o su madre, puede decir lo que quiere si es necesario (en el contexto de desacuerdo, pues meter a un niño en un Juzgado no puede ser algo «normal» sino excepcional cuando no quede otro remedio), pero decidirá el Juez el establecimiento de la custodia materna, paterna o compartida en función de lo que se haya acreditado sea lo mejor para los niños, que puede coincidir con lo que ellos quieren, o no.