Sindrome de la madrastra de Blancanieves y divorcio

Se trata de un trastorno predepresivo o depresivo que unido a otros trastornos da lugar a este síndrome de la “madrastra” o “bruja” de “Blancanieves” que no tiene absoluta aceptación en psicología, pero del que se pueden sacar importantes conclusiones que inciden en la relación de pareja, rupturas matrimoniales, relaciones de infidelidad extramatrimonial y divorcios, y vuelta a comenzar una nueva relación en muchos casos dejándose llevar por los mismos impulsos sin ser consciente de los mismos.

Suele afectar principalmente a mujeres maduras (a partir de los 40 ó 50 años) que se cuestionan su vida anterior, y desean la belleza de la juventud pasada y conseguir apresuradamente una nueva pareja que les hagan reprimir sus inseguridades con necesidad de cambio. No se trata de Blancanieves sino su madrastra (también llamada la bruja) que constantemente se preguntaba: “Espejito, espejito, ¿quien es la mas bella del Reino?” por sentir que su joven hijastra “hacía sombra” su gran belleza, pues conforme pasa el tiempo van envejeciendo dejando de ser el centro de atención con lo que su percepción de valía va disminuyendo. El otro factor característico es la envidia hacia personas más jóvenes o con una cualidad que ellas creen que ya no poseen, ya sea física o emocionalmente. En muchos casos se produce entre madre e hija, donde la madre arremete emocionalmente contra su hija humillándola y haciéndola quedar mal y sentirse inferior sobre todo, delante de los demás, y en lo privado las tratan de forma correcta y amable.

Algunos de sus síntomas son los siguientes:

  • Temor a una vejez en soledad.
  • Ansiedad manifestada y afán competitivo ante la belleza de otras mujeres más jóvenes.
  • Rabia contenida por haber dedicado su vida al cuidado de la prole, sin más compensación que el desgaste vital.
  • Desesperación por mantener relaciones con hombres que reafirmen su atractividad que se traduce en la búsqueda desesperada de nuevas parejas tras una ruptura sentimental.
  • Aumento de la frecuencia de las salidas a lugares donde se buscan relaciones interpersonales.
  • Preocupación excesiva por la salud y la belleza.
  • Envidia ante la alegría de otras mujeres que han conseguido encauzar su vida en compañía.
  • Ingesta compulsiva y aumento en el consumo de alcohol, fumar, droga.. etc.
  • Distorsión del autoconcepto.
  • Melancolía por la juventud que se va y por las cualidades/capacidades que se creen ya desaparecidas.

Afecta, sobre todo a mujeres mayores de 40 años, que han sido bellas y populares en su juventud, y que basan su valía y su relación con los demás en su apariencia física. Igual que en el comentado anteriormente síndrome de Dorian Graya menudo las personas afectadas por este síndrome se vuelven verdaderas asiduas de los quirófanos de centros de estética en pos de parecer más jóvenes de lo que son.

 

On noviembre 5th, 2017, posted in: divorcioblog by Tags: , , , , , ,

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