SEPARACIÓN Y USO DE LA CASA

SEPARACIÓN Y USO DE LA CASA:

1. ¿Qué se hace con la vivienda conyugal?
Cuando se trata de un divorcio con hijos, la vivienda se atribuye a los hijos y al progenitor titular de la guarda y custodia. Lo habitual y recomendable es que el cónyuge que no tenga la guarda y custodia de los hijos abandone la vivienda, sin perjuicio de que de mutuo acuerdo se pueda acordar lo contrario.
En los casos de divorcio sin hijos o separación sin hijos, ambos cónyuges tienen el mismo derecho de quedarse en el uso de la vivienda, por lo que es recomendable que se decida el uso de mutuo acuerdo, ya que de otro modo será el Juez quien lo resuelva en un proceso contencioso.

Otra posibilidad consiste en establecer un uso compartido o un uso conjunto por ambos esposos en periodos de tiempo alternativos (por ejemplo cada seis meses o un año), lo que a corto plazo  en algunos casos puede ser una solución, pero a medio y largo plazo, sabemos que por experiencia, conlleva múltiples inconvenientes, conflictos y desavenencias, por todo lo cual es recomendable que tratar de encontrar una solución definitiva, ya que las soluciones temporales suelen generar problemas.

 

2. Diferencia entre el uso y la propiedad
El uso y disfrute y la propiedad son conceptos muy distintos. El propietario es el titular del bien en la totalidad de sus derechos y obligaciones, pero en ocasiones, se puede segregar y distinguir entre el uso y la propiedad, pudiendo recaer en personas distintas, de tal manera que exista una persona que sea sólo titular del derecho de uso y disfrute, y otra persona que lo sea de la propiedad (un ejemplo muy clarificador es el de los alquileres, donde hay una persona que es arrendadora y propietaria, y otra inquilina que usa el bien, siendo perfectamente compatibles ambos derechos).

Lo habitual es que el propietario tenga el uso del bien, a no ser que otra persona tenga atribuido dicho uso y disfrute del mismo, en virtud de cualquier título y/o derecho (contractual, por Sentencia, etc.).

 

3. Cargas de la vivienda.
Deberán de satisfacerse en la proporción que corresponda a la propiedad. Por tanto, si uno de los cónyuges es el único propietario, deberá de abonar todas las cargas. En cambio, si la propiedad fuera de ambos cónyuges por mitades, deberán de abonar las cargas también por mitades, o en la proporción que corresponda si fuera distinta.

 

4. ¿Qué pasa si está en alquiler?
Si la vivienda conyugal está en régimen de alquiler, el uso se le atribuirá a los hijos comunes y al progenitor custodio, pero si por el contrario no hubiera hijos, estaríamos en una situación en la que los dos cónyuges tendrían el mismo derecho sobre la vivienda, de modo que deberían llegar a un acuerdo, en defecto del cual, tendrá que ser el Juez quien decida en un proceso contencioso.
Al igual modo que en la pregunta anterior, es importante señalar que en el caso de los préstamos hipotecarios y en los contratos de alquiler, con independencia de cuál de los cónyuges se quede en el uso de la vivienda (ya sea por mutuo acuerdo o por Sentencia Judicial), si ambos han firmado el contrato de arrendamiento o la hipoteca, ambos se han obligado, y por lo tanto seguirán obligados de cara al arrendador, puesto que a éste no le pueden afectar las relaciones personales de los cónyuges ni los cambios que se produzcan con ocasión de la ruptura sentimental. En la prórroga del contrato, en su caso, habrá que modificarlo.

 

5. Diferencia con hijos y sin hijos
Es otro punto esencial, ya que la vivienda conyugal es la dedicada a la familia, y cuando se rompe ésta, bien sea por separación, divorcio o guarda y custodia, en el uso de la misma se quedan los hijos comunes menores con el cónyuge custodio, independientemente de cuál de los dos cónyuges sea el propietario de la vivienda, quien además deberá de continuar abonando las cargas de la vivienda resida en ella o no, a no ser que se acuerde algo distinto y se atribuya a los hijos otra vivienda adecuada.
En el caso de divorcio sin hijos o separación sin hijos, ambos cónyuges tienen el mismo derecho respecto de uso de la vivienda si ésta fuera propiedad de ambos, pero si por el contrario fuera de de propiedad de uno solo de los cónyuges, será éste quien tenga derecho a quedarse en el uso de la vivienda, ofreciendo al otro un tiempo adecuado para encontrar otra vivienda. En el supuesto de que tengan el mismo derecho sobre la vivienda, ya sea por propiedad, precario o alquiler, deberán acordar su uso de mutuo acuerdo, y en caso de no alcanzar dicho acuerdo, en última instancia decidirá el Juez en un proceso contencioso.

Por ello recomendamos hacer un esfuerzo por tramitar el divorcio de mutuo acuerdo o express (expres), y si puede ser divorcio express online (divorcios por internet) será aún mejor ya que ahorrará tiempo, dinero y enfrentamiento.

6. ¿Pueden quedarse los dos en el uso de la vivienda?
Teniendo en cuenta que la esencia de la separación y el divorcio es la ruptura y separación de la pareja, parece lógico que cese la convivencia y uno de los dos abandone el uso de la vivienda, aunque pueden acordar otras soluciones, como por ejemplo el uso de la vivienda en distintas temporadas o incluso poder acordar de mutuo acuerdo compartirla, solución esta última que a la larga suele resultar una muy mala opción, puesto que suele generar múltiples conflictos e inconvenientes.

Lo habitual es que compartir la vivienda resulte muy conflictivo en los procesos de divorcio, incluso cuando sea sin hijos o separación sin hijos, casos en los cuales la convivencia se complica más si cabe, y más todavía en los casos que no se han resuelto de mutuo acuerdo.

 

7. Requisitos de la vivienda para tener a los hijos
La vivienda debe reunir las condiciones mínimas de habitabilidad y salubridad, puesto que de lo contrario el otro cónyuge podrá exigir la adecuación de la vivienda en la que viven los hijos o el cambio a otra, o si no, el cambio de custodia por no tener a los hijos en las buenas condiciones debidas. Pueden establecerse pactos en el convenio regulador de divorcio al respecto.

 

8. ¿Quién se hace cargo del mantenimiento y de los gastos de la vivienda?
El propietario o los propietarios son quienes deben hacerse cargo de las cargas de la vivienda, gastos y reparaciones estructurales o de conservación y habitabilidad, e impuestos derivados de la propiedad, como la contribución municipal, todo ello en proporción a su porcentaje de propiedad.
El cónyuge que se quede en el uso de la vivienda, con independencia de quién sea el propietario, deberá de abonar los gastos derivados del uso tales como suministros, tasa de basura, reparaciones por desgaste, comunidad… etc.
Se podrá acordar de manera distinta, y en cualquier caso deberá de interpretarse conforme a las circunstancias del caso concreto, por ejemplo, teniendo en cuenta las condiciones de la vivienda, las circunstancias de los esposos, el uso o el mal uso que se le pueda estar dando… etc.

 

9. ¿Tengo derecho de acceso a la vivienda si no estoy en su uso y disfrute?
En el momento en el que judicialmente se le atribuye el uso a una de las dos partes y a lo otra no, esta última no puede acceder a la vivienda ni a las zonas que le sean comunitarias o anejas, puesto que ya no constituye su domicilio sino el de su cónyuge, y por tanto cualquier entrada no permitida o tolerada será una violación de la intimidad del cónyuge que esté en uso de la vivienda, dado que el domicilio es inviolable. Si este acceso se produce sin permiso del cónyuge en uso y disfrute de la vivienda, dependiendo de los casos puede tener la calificación penal de delito, por lo que es un hecho grave.

10. ¿Qué debo hacer para cambiar la titularidad de los suministros o la cerradura de la vivienda?
Para cambiar la titularidad de cualquiera de los suministros es necesario tener derecho al uso de la misma, para lo cual será suficiente con la resolución judicial o el convenio regulador en el cual se atribuya el uso, para hacer el cambio en la empresa suministradora, o en su defecto, hacerlo de hecho de mutuo acuerdo mediante un escrito firmado.
Respecto al cambio de cerradura, hay que tener atribuido el uso de la vivienda, y para el caso en el que se impida el acceso y uso al otro cónyuge u otra persona cuando ésta tiene derecho de uso y disfrute, se podrá incurrir en un delito de coacciones, de modo que es importante tener presente que es un hecho grave.

 

Debe de hacerse un esfuerzo por llegar a un acuerdo a estas cuestiones, que incluya, en los casos en los que uno de los esposos tenga que abandonar el uso de la vivienda, plazos para que pueda encontrar otra vivienda sustitutoria, o establecer unos días o plazos para la retirada adecuada de al menos los enseres personales.