Primera Navidad después del divorcio💕

Primera Navidad después del divorcio

Un divorcio no es fácil de superar, pero existen momentos en los que la situación se nos hace mas cuesta arriba. Esto ocurre en las fechas señaladas y eventos familiares como ocurre en cumpleaños, aniversarios, día del padre y de la madre; pero muy especialmente en Navidad.

Si toda la Navidad supone un esfuerzo de organización en un matrimonio, estando divorciados aún mas. Algunas veces es tan complicado conciliar las celebraciones con todos los miembros de la familia cuando están bien avenidos que después del divorcio se puede hacer un suplicio.

Estas situaciones complicadas se crean en los matrimonios separados con hijos, pues de lo contrario es tan sencillo como que ambos excónyuges lo celebren con sus respectivas familias y seres queridos. En estos casos lo importante es procurar cierta normalidad para los niños, que puedan entender que aunque sus padres ya no estén juntos siguen siendo queridos y tienen un entorno familiar que prevalece por encima de cualquier diferencia y en el que impera el respeto mutuo.

No podemos controlar cómo actuará nuestra expareja y su familia, pero si dar ejemplo con nuestro comportamiento y ser claros y consecuentes con él para influenciar positivamente la relación con la familia del padre o madre de nuestros hijos.

Salvo que la relación haya acabado muy bien (una minoría de los casos) se puede llegar a realizar una celebración conjunta, pero la situación acabará siendo dolorosa e incomoda para todas las partes pudiendo inducir a error y confusión a nuestros hijos.

En función de nuestra propia actitud y la de todo el entorno de los niños será posible que las siguientes Navidades y celebraciones sean cada vez mejores o que sean insufribles.

Esto será muy importante para nuestros hijos y es por ello que debemos de entender que son la prioridad. Nosotros hemos decidido casarnos, tener hijos y divorciarnos; pero todo niño tiene derecho a celebrar sus Navidades en compañía de sus seres queridos en un buen ambiente familiar con independencia de que sus padres estén casados o divorciados, como todos sus amigos y compañeros.

No quiero que mis hijos pasen las Navidades con mi ex.

Navidad de mis hijos con mi ex pareja

Durante la relación matrimonial siempre existe cierta cordialidad familiar (a veces ni eso) que se deteriora con la ruptura. Reiteramos una vez mas que en un matrimonio se unen dos personas y tienen derecho a decidir sobre sus vidas y poder divorciarse con el mero deseo de uno de ellos.

Durante la vida matrimonial se suele dar “voz y voto” a familiares y personas del entorno lo que a buenas puede ser idílico, pero en cuanto algo se tuerce supone un verdadero pulso en cuanto a la autoridad para tomar las decisiones de la familia en el que cuesta imponer nuestro criterio como progenitor por encima del de familiares y allegados.

Suele ocurrir que cuando peor estamos con nuestra pareja mas malmeten sus familiares y amigos lo que hace aún mas difícil poder seguir hacia adelante. Muchos divorcios tienen entre sus causas principales de separación la influencia de terceros.

Es un error el hecho de que cuando haya problemas en un matrimonio cada uno de los cónyuges vayan a pedir “ayuda” a los familiares hasta el punto de que tomen partido en la decisión, pues se complica aún mas. Si no se ha podido llegar a un entendimiento en una cuestión familiar entre los dos progenitores, menos aún entre los progenitores y una suma indeterminada de personas que además suele influenciar a la otra parte que habla en primera persona pero como interlocutor de otras tantas.

Desde el momento en el que tenemos hijos con una persona tenemos que aceptar que los hijos no son solo nuestros sino compartidos con su padre o madre. Se debe de separar nuestra opinión de nuestra familia política con la opinión del niño respecto de los mismos que tiene que ser directa, sin meter a los niños en una burbuja dejando que puedan valorar a sus familiares con toda libertad y con los mínimos condicionamientos e influencia.

Nos guste mas o menos, además debemos de tener en cuenta que la familia política del niño es su familia y podemos decidir divorciarnos del otro progenitor pero no que el niño se divorcie de la que es y siempre será su familia y que le viene impuesta por nuestra decisión de concebirle junto a su padre o madre.

Lo mas recurrente es el rechazo a la idea de que nuestro hijo se relacione con la nueva pareja de nuestra ex pareja, también con los abuelos, tíos… etc. Pero reiteramos que podemos tener razón en algunos casos, pero en la mayoría debemos también de poner de nuestra parte para superar prejuicios sin mezclar temas. Nosotros pasado el divorcio podemos rehacer nuestra vida y nuestra expareja también.

En muchos casos se alega que tienen malos hábitos, que son personas inadecuadas… etc, pero en muchos casos ya eran así y ahora es cuando nos molesta. Evidentemente durante la relación familiar previa al divorcio uno mismo considera que tiene las cosas bajo control y tendemos a tener miedo de lo que ocurrirá después de la ruptura sin estar nosotros presentes.

Si existen situaciones graves que pueden suponer un riego para los hijos no es que sea posible, sino que por responsabilidad, lo que hay que hacer es hacer lo posible por proteger a los niños tanto en la vida real como judicialmente para buscar el establecimiento de unas medidas legales acordes a las circunstancias. El problema es que suele ser muy complicado acreditar la situación negligente para el cuidado y atención de los hijos pues su comportamiento se realiza en su propia intimidad.

En muchos casos la información que nos llega es por terceros, indicios o las propias manifestaciones de los niños. El hecho de que los hijos no quieran irse con su padre o madre no deben de ser un motivo para obstaculizar la relación sino que debería de ser todo lo contrario, un motivo para incentivar que mejore con el paso del tiempo hasta que se pueda normalizar.

¿Qué dice la Ley de la Navidad de matrimonios separados?.

Al igual que en otra cuestión relativa a la vida de los hijos comunes, debemos de diferenciar dos posibles situaciones. La primera en la que no exista ninguna resolución judicial que establezca la regulación aplicable, y la segunda aquella en la que sí existe una regulación.

Con resolución judicial:

Cuanto tenemos una Sentencia o Auto debemos de aplicarlo pues con independencia de que se haya establecido de mutuo acuerdo o por lo contencioso es nuestro derecho y obligación.

Cabe la posibilidad de no aplicar la regulación en los casos en los que existe acuerdo entre los progenitores, pero en los casos en los que precisamente se quiere impedir que el padre o madre y su familia pasen las Navidades o cualquier otro periodo con los hijos, evidentemente si la otra parte no está de acuerdo, tendrá derecho a ejercer los derechos legalmente reconocidos.

Muchas veces cabe la duda de si el derecho del padre o madre incluye a su familia, nueva pareja y amigos. Pues bien, si no existe ninguna restricción ni prohibición al respeto, tendrá plena libertad para pasar las Fiestas y los periodos ordinarios con quien considere oportuno.

Nos puede parecer mejor o peor, pero es el derecho judicialmente establecido, podríamos negarnos en casos muy concretos y graves, pero lo mejor es instar la modificación de las medidas, procedimiento en el que el principal obstáculo es acreditar la situación perjudicial para los niños.

Sin resolución judicial:

Ante la inexistencia de regulación ambos son progenitores con los mismos derechos y obligaciones por lo que sí es posible impedir el contacto de los niños con el otro progenitor, pero no es lo aconsejable pues en definitiva perjudica a los niños.

En casos muy graves se puede restringir la relación por un motivo concreto pero lo ideal es la restitución y homologación judicial a la mayor brevedad.

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