PERVIVENCIA DEL ESPÍRITU DEL ACUERDO DE DIVORCIO Y SEPARACION

PERVIVENCIA DEL ESPÍRITU DEL ACUERDO DE DIVORCIO Y SEPARACIÓN MATRIMONIAL:

 

El acuerdo sobre el que se sustenta el divorcio de mutuo acuerdo debe tener vocación de pervivencia, pues no olvidemos que entre sus funciones se encuentra la de regular las condiciones posteriores al divorcio, las cuales pueden no tener un plazo o término temporal fijo.

Así, por ejemplo, la regulación de lo referente a los hijos menores comunes es el ejemplo más recurrente. El régimen de guarda y custodia durará hasta la mayoría de edad de los menores, en ese aspecto no hay confusión posible, pero la pensión de alimentos es una cuestión más problemática, pues la idea es que perdure hasta la independencia económica de los hijos, y esta puede darse tanto a los 18 años si encuentran un trabajo que les permita dicha independencia como a los 25, si es que el hijo o hija estudia una carrera tan exigente como medicina, por ejemplo, que no le permita disfrutar de independencia económica. Esta cuestión es importante especialmente para aquellas economías más frágiles.

Pero no olvidemos que no todo es dinero. Si bien es evidente que los hijos menores requieren de atenciones, educación integral, alimentarse adecuadamente, cuidados médicos, etc. para el sostenimiento de su vida y la ayuda para labrarse un futuro propio, no es menos cierto que también requieren de otras atenciones más sutiles pero del mismo modo fundamentales para su bienestar emocional, e incluso por extensión para el correcto desarrollo de sus vidas en sentido global, debido a que la salud emocional predispone a las personas a tomar las decisiones adecuadas en todos los ámbitos de su vida, y a afrontar las adversidades.

Ese conjunto de atenciones de las que hablamos son la seguridad y el afecto que los progenitores transmiten a sus hijos de miles de formas cotidianas a lo largo del día, pero para ello, además de que los progenitores deban cuidarse para ser sólidos emocionalmente ellos mismos, deben de compartir la noción de que sus hijos están por encima de sus disputas personales, y que si bien todos los lazos entre ellos pueden estar rotos, e incluso sentir un gran despecho entre sí, debe permanecer inquebrantable el espíritu del acuerdo por el que un día se divorciaron, siendo ese espíritu del acuerdo más importante incluso que el acuerdo en sí, porque dicho espíritu ha de ser el de hacer todo lo posible por el bien de los hijos comunes.

Para que este espíritu permanezca sólido, los progenitores deben de aparcar las querellas personales que hubiera entre ellos, porque están obligados a colaborar, y para ello es mejor que den por cerradas heridas que están por debajo del interés superior que todavía les vincula: sus hijos, para lo cual han de conseguir que su relación postmatrimonial sea al menos cordial.

Es más fácil escribirlo que lograrlo, pero en la medida en que lo logren ayudarán a sus hijos a ser más felices, y ustedes mismos se ayudarán a pasar página.

 

PERVIVENCIA DEL ESPÍRITU DEL ACUERDO DE DIVORCIO EXPRESS Y SEPARACIÓN.

 

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