Odio y quiero a mi ex, ¿qué hago con el divorcio?

Odio y quiero a mi ex, ¿qué hago con el divorcio?.

Cada persona tiene una manera diferente de querer y por tanto también de odiar. Todas son buenas siempre y cuando sea de una manera respetuosa, y el problema es que en muchos casos relaciones que tienen problema entran en el buclue de dejarlo, retemoralo, volver a dejarlo con mas intensidad, volver a quererse aún mas fuerte… y así sucesivamente. Mientras que no se trate de relaciones tóxicas y se realice con un mínimo de respeto, estamos ante una situación frecuente y que debe de resolverse cuanto antes para no seguir perjudicando la relación, ya sea para poder seguir felices o dejarlo a tiempo de hacerse mas daño.

A nuestro despacho alguno de los matrimonios que acuden a citas de mediación llegan con una tensión horrible, con la necesidad de hablar y decir aquello que tal vez nunca ha dicho a su pareja, marido o mujer. En una cita de la última semana uno de los miembros del matrimonio llegó a decirle a la otra parte que no aguantaba mas ya que desde que su madre (la suegra del que argumentaba) había ido a vivir con ellos, su vida era insoportable; la situación fue muy curiosa, pues la otra parte dijo que no lo sabía, que nunca se lo había dicho, qué si estaba dispuesto a arreglarlo, y sorpresivamente dijo que si. En definitiva una cita de divorcio de mutuo acuerdo con una tensión desproporcionada sólo tenía su origen en pequeños matices de convivencia, que al parecer no se habían comunicado

Odio y quiero a mi ex y no paro de pelear con ella, ¿qué hago?
Dejar de pelear

Del odio al amor hay un pequeño paso, y muchas veces la persona mas odiada es la mas amada. Lo mejor es dejar todos los reproches a un lado, pues hay muchas cosas del día a día que nos las callamos pero guardamos como arma arrojadiza para el momento en el que la tensión contenida se produce, y se desata un verdadero conflicto incontrolable en la que sale lo peor de las personas, pues a la vez que se han querido no han sabido digerir las pequeñas o grandes cosas que le molestan, y así se pasa del amor al odio en un instante.

La vida es corta, sólo se vive una vez, tu decides como hacerlo
Juntos o separados pero felices

Muchas de las persona que acuden a nuestro despacho para tramitar un divorcio de mutuo acuerdo no han tomado una decisión firme, sino que sólo tienen dudas y la acumulación de prejuicios que hacen que no quieran estar casados, pero que a la vez suponga miedo a la ruptura. Es una situación complicadísima que en muchos casos podría reducirse en la medida de lo posible acudiendo a terapia de pareja, para que como primer paso se descarte cualquier posibilidad de reconciliación, y así, en la cita letrada ambos se puedan centrar en establecer la regulación que corresponda. Son muchos los casos que acuden al despacho pensando “que no acabará en divorcio la petición de nuestra pareja” pues se echará atrás, y de hecho en muchos casos se realizan comentarios fuera de lugar que empeoran mas aún la situación.

Cada persona sabe el motivo por el que se han casado en su día, y deben de valorar si aún existe, o aún habiéndose deteriorado cabe la posibilidad de luchar por él y es posible y merece la pena; o la relación se ha desgastado tanto que lo mejor es saber decir “que no” y afrontar de manera sincera y madura la ruptura “a tiempo” antes que la dualidad del querer y odiar, se vuelva sólo odio.

 

 

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