Nulidad y disolución matrimonial eclesiástica

Nulidad y disolución matrimonial eclesiástica:

La diferencia es sustancial, ya que las causas, procesos y consecuencias de ambos son diferentes con especialidades propias. Los dos procedimientos se refieren al ámbito canónico o religioso, distinguiéndolos radicalmente del divorcio o separación civil.

La nulidad de un matrimonio supone que nunca ha existido, no ha sido válido nunca (desde su inicio), de modo que nunca a podido surtir efectos jurídicos.

La disolución matrimonial en cambio supone la anulación del matrimonio (disolución) desde el momento en que sea decretado.

La nulidad eclesiástica matrimonial se puede plantearse en todos aquellos supuestos en los que concurra alguna causa de nulidad, estando las causas tasadas en la legislación canónica.

La disolución matrimonial puede plantearse en los supuestos de matrimonio rato y no consumado, matrimonios no sacramentales.

La nulidad matrimonial antes se declaraba mediante dos Sentencias conformes, emitidas por los Tribunales Eclesiásticos competentes jurisdiccionalmente mientras que desde la aprobación del “matu propio” del Papa Franciso todo se ha simplificado. 

Entre las causas de nulidad matrimonial eclesiástica caben destacar:

Incapacidad para asumir las obligaciones del matrimonio, falta de consentimiento, trastornos de la personalidad como la inmadurez afectiva, narcisismo, trastorno obsesivo compulsivo.. etc.

Nulidad eclesiástica

 

 

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