MI MARIDO O MUJER NO ME DA EL DIVORCIO POR CELOS, ¿QUE HAGO?

MI MARIDO O MUJER NO ME DA EL DIVORCIO POR CELOS, ¿QUE HAGO?.

 

Si su marido o mujer no le quiere dar el divorcio por culpa de los celos, no tendrá otra posibilidad que acudir a la reclamación por vía contenciosa, a no ser que se considere que con el paso del tiempo, puede ceder, entender y aceptar la ruptura sentimental, pues en muchos casos, el problema no son los celos, sino el hecho de que no entiendan la ruptura, que no puedan concebir su vida sin vida matrimonial y tengan miedo ante el divorcio o la separación por la pérdida del vínculo que le da seguridad, pues se tiene a considerar que por el mero hecho de estar casados, no se puede tener relaciones con terceras personas. Pues bien, en primer lugar hemos de justificar dicha actitud pues todas las rupturas son difíciles, pero hay que tener en cuenta que es un pensamiento muy egoísta, que pretende mantener a la persona que hemos querido y queremos en un matrimonio que no desea mantener.

 

Por ello, en todos los casos en loso que su cónyuge no quiera darle el divorcio por celos, al igual que si fuera por cualquier otra razón, deberá de acudir al procedimiento de divorcio contencioso, es más lento, costosos y conflictivo, pero es la única opción, a pesar de lo cual, si el problema es que la relación sentimental está rota, no existe ningún obstáculo para vivir separados, al igual que para mantener relaciones con otra persona, legalmente se puede hacer dentro del matrimonio, a pesar de lo cual está moralmente mal visto al ser infidelidad, pero desde el momento de la separación de hecho, ni legal ni moralmente existe ningún impedimentos a que cada cónyuge pueda vivir su vida del modo que considere oportuno, pues la aceptación de los celos y superación de la ruptura es complicado, por ello, a la pregunta de, ¿qué hago?, de tener clara la ruptura, se recomienda ofrecer un tiempo para que pueda recapacitar nuestro esposo o esposa (una semana, un mes… etc), pasado el cual, proceder a la presentación de la demanda contenciosa, desde el respeto, pero con rotundidad.

Dejar mensaje