Matrimonio injusto 🙏

Matrimonio injusto

El matrimonio es libre y voluntario. Toda persona tiene derecho a contraer matrimonio así como a separarse o divorciarse.

Por ello, si vivimos un matrimonio injusto será tan sencillo como optar por el divorcio o la separación.

En toda relación hay cierta importancia preferente de cada una de las partes frente a la otra en cada una de las facetas lo que debería de ser justo y mínimamente equilibrado.

Cuando nos encontramos ante una relación sentimental jerárquica en la que una de las partes tiene tendencia a la autoridad y otra al sometimiento estaremos ante una relación insana.

Cada persona podemos aguantar o dejar de aguantar lo que queramos dentro de ciertos límites.

En ocasiones queremos a nuestro marido o mujer pero no nos gusta cómo nos quiere. Tal vez nos quiere de una forma que no nos gusta pero no sabe o no quiere queremos de otra manera.

Muchas personas pueden tener formas de querer tan diferentes que cada uno de los cónyuges pueden estar sintiendo que actúan de manera correcta y su pareja les trata de manera injusta.

Las personas deberían de aprender a querer a su pareja tal y como son, normalmente son prejuicios de uno mismo respecto de cosas que ya estaban en su día en nuestra pareja pero que se dejan de aguantar ya sea de manera justa o injusta, procedente o improcedentemente.

Somos libres casados o solteros y debemos de seguir siéndolos sin consentir ninguna relación injusta. Cada persona puede comportarse como quiera y aguantar lo que quiera de su pareja. Somos iguales y nosotros mismos no debemos de aceptar algo que nos sea injusto a nosotros mismos.

Incluso ambos pueden tener razón desde su punto de vista subjetivo, pero es el momento en el que debemos de plantearnos si nos merece la pena mantener una relación que puede llegar a ser tóxica.

Discriminación de pareja:

Cualquier tipo de discriminación debe de ser erradicada socialmente pero si encima se desarrolla en al ámbito de la intimidad matrimonial tendremos que aprender a detectarla y saber tomar medidas.

No podemos evitar que nuestro cónyuge sea una persona con una actitud inadecuada y discriminatoria, lo que si podemos es divorciarnos de él o de ella.

Por capacidad económica:

Despreciar a otra persona por su capacidad económica es injusto, pero más injusto aún es si se trata de nuestra pareja.

Uno de los pilares de la institución del matrimonio es al apoyo mutuo sin distinción.

El apoyo en todos los ámbitos de la vida formando un proyecto común de solidaridad y amor.

No sólo se circunscribe a lo sentimental sino que además debería de ser aplicable también a los principios y valores de las personas, incluyendo en lo económico.

Tal vez los alegatos de la celebración religiosa de quererse “en la riqueza y pobreza” no tenga virtualidad civil real.

Pero si es un principio moral. Compartir el proyecto de vida en todas las vueltas que pueda dar haciendo común lo bueno y malo del otro para sentir el compromiso de unión mutua, que también debe de aplicarse a lo económico.

Por sexo:

No se puede tratar mejor o pero a una persona por su sexo ni orientación sexual. Tampoco se puede despreciar ni minusvalorar a una persona por pertenecer a un determinado sexo.

Es España debemos de ser realistas y venimos de una tendencia machista que en determinados aspectos hacia primar al hombre frente a la mujer. También existía una tendencia cishetera que discriminaba la homosexualidad y transexualidad.

Afortunadamente hemos superado social y legalmente dicha ideología.

Si tu pareja aún piensa de una manera discriminatoria, no deberías tener ninguna duda en que no mereces vivir en ese tipo de relación.

En ese sentido habrá que plantearse la ruptura, separación o divorcio en función de las circunstancias familiares.

Por ideología política:

Cada persona podemos tener unas ideas políticas y ello no debería de ser obstáculo para poder compartir una maravillosa relación en cualquier otro ámbito: Pareja, trabajo, familia… etc.

El problema es que no se suele separar esta cuestión y al pensar de una manera diferente se acaba chocando.

¿Por qué?. Desde nuestro punto de vista por no saber separar la ideología y la relación sentimental. Debemos de respetar nuestras ideas y las de nuestra pareja.

Tal vez si estamos hablando de políticos o personajes sociales sí fuera trascendente, pero si no es el caso, se debería de superar con respeto.

Si no existe respeto y una de las partes se siente discriminado evidentemente la mejor opción será la de la ruptura.

Por religión:

Cada uno debemos de tener el credo que consideremos oportuno. Existen la cultura y religión islámica, budista, ortodoxa, cristiana… etc. Lo normal es que en un matrimonio ambos posean la misma convicción religiosa para poder desarrollarse conjuntamente en dicho ámbito.

A pesar de ello el hecho de que cada cónyuge tenga unas ideas religiosas diferentes no debería de ser un obstáculo para su proyecto de vida común.

El problema una vez más es la falta de respeto. Si queremos de verdad a nuestra pareja no deberíamos hacerle daño atacando su manera libre de pensar, o la queremos, o no la queremos, pero no deberías pretender cambiarla ni criticar su manera de pensar.

Por edad:

La ideología como hemos tratado es una opción a respetar, pero la edad es una situación real. No podemos estar en contra de algo que no le es imputable a otra persona.

Cada año todos cumplimos un año más hasta la muerte y el problema es no respetar la edad y precisamente hacer que los años de relación no puedan ser disfrutados dentro de una relación de pareja.

Por posición social:

Cada persona puede ser considerada por otra como perteneciente a un determinado estatus social, pero es algo artificial. No perteneces a castas mas bajas o altas en la sociedad.

Cada persona nace en un contexto social y se va desarrollando conforme quiere y le es posible relacionándose con quien libremente quiere y puede.

Por raza u origen étnico:

Ocurre lo mismo que indicábamos en el tema de la edad. Cada persona nace en una determinada cultura con un origen étnico y raza aunque sea un concepto inadecuado.

Existen blancos, negros, chinos, gitanos… etc. Igual que existen personas más altas o bajas, delgadas o gruesas, rubios y morenos… etc.

Todos somos seres humanos y lo que nos distingue de los animales principalmente es nuestra inteligencia que en la mayoría de los casos nos permite tener una mente abierta y entender una idea de respeto hacia todas las personas.

Quien parte de una idea discriminatoria de su cónyuge por su origen verdaderamente tiene un problema muy grave y no deberá permitirse ningún tipo de desprecio al respecto.

Divorcio o separación y el sentimiento de que una persona que se cree mas importante que nosotros por considerarse superior por su origen, no nos merece.

Por cultura o educación:

No es lo mismo cultura que educación. Tradicionalmente se relaciona con personas elitistas o pertenecientes a una clase social más alta. Es mentira, evidentemente las personas menos pudientes tendrán más dificultades para poder estudiar, pero no supone ningún límite ni obstáculo insalvable, y menos ahora en España.

Todas las personas pueden estudiar y ser cultas con más o menos esfuerzo y ello no puede bajo ningún concepto constituir algo que justifique discriminación.

Si estás con una persona que te hace de menos por tu cultura y educación no deberías consentirlo ya que ello es muy difícil que te pueda hacer feliz.

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