Juicio de divorcio con hijos

Juicio de divorcio con hijos menores en función de la edad:

No todos los juicios de divorcio de matrimonios con hijos son iguales. En primer lugar, hemos de aclarar que lo más importante en cualquier procedimiento judicial es delimitar cuáles son los hechos controvertidos.

¿Qué es un hecho controvertido?, aquello en lo que las partes no están de acuerdo y respecto de lo que existe una petición diferente de cada una de las partes.

Por ejemplo, en un juicio en el que ambos progenitores están de acuerdo en el tipo de custodia de los hijos, está no será objeto de controversia y sólo se deberá de tratar sobre aquellas medidas accesorias a la custodia en las que en su caso no exista consenso como puede ser la pensión de alimentos o régimen de comunicaciones y visitas.

Niños y divorcio

Por ello, la intervención e implicación de los hijos en el divorcio de sus padres será muy diferente en función de las circunstancias del procedimiento.

Existen dos tipos de intervención de los hijos en el proceso de ruptura de sus padres, a los que podrá acceder en el siguiente enlace: Exploración judicial de hijos e informe psicosocial.

Lo que debemos de tratar de entender en primer término es que los niños se deben de mantener lo más alejados posible del conflicto de sus padres en la vida familiar, pero también en sus litigios.

Desde nuestro punto de vista profesional y experiencia la actitud adecuada debe de ser la siguiente:

Intentar la mediación como primera opción.

No se trata de que los abogados intenten mediar mientras los padres están pendientes de que les solucionen los problemas de brazos cruzados como meros espectadores. Los abogados son muy importantes y deben de realizar su trabajo correctamente, pero igual o incluso más importante es que los cónyuges y padres traten de poner de su parte.

Las partes son las que más se conocen entre sí, las que mejor saben cuales son y pueden ser los problemas de aplicación del caso y las necesidades familiares. Lo principal no es el buen o mal abogado que tengamos y que convenza a la otra parte del establecimiento de regulación que queremos. Lo mas importante es que nosotros seamos capaces de favorecer el entendimiento en el convenio regulador así como tendremos que hacer en la aplicación del mismo en cada momento del desarrollo familiar después del divorcio.

Descartado el acuerdo, proceder a un proceso contencioso lo menos conflictivo posible.

Si por desgracia es tiene más peso las cosas que separan las peticiones de cada cónyuge que lo que les unen, no cabrá otra opción que acudir al proceso judicial contencioso.

Existen muchos enfoques para una demanda y el nuestro es el de mínima injerencia en la intimidad de las personas. Tratamos de ser lo menos hirientes posibles pues no olvidemos que los cónyuges tendrán que seguir relacionándose para todo aquello necesario para desarrollar los cuidados y atenciones de los hijos.

No hace falta meter el dedo en la llaga sino solo ser contundentes con lo que se solicita y con cómo se acredita la procedencia de lo que solicitamos que nos estime el Juez en su sentencia. Hay que tratar con el máximo respeto a la otra parte aunque tal vez pensemos que él o ella no nos trata como nos merecemos.

No hacer partícipes a los niños ni de la ruptura ni del proceso judicial.

Influencia de los padres y madres en los hijos durante el divorcio

Hay padres y madres que enseñan el escrito de demanda o contestación a la demanda a los hijos, lo que es una absoluta aberración.

Los niños son niños y tienen derecho a seguir siéndolo.

Los problemas de los adultos deben de reservarse a los adultos y no mezclar temas hasta el punto de meter a los niños con la intención, por supuesto, de que tomen partido a nuestra favor.

Si la reacción del otro cónyuge es la misma, metiendo al niño en las entrañas del proceso sin miramientos existe muchas posibilidades de que literalmente a ese niño se le vuelva loco.

Los hijos menores no tienen edad de formar parte de la ruptura de sus padres ni por madurez ni por justicia moral.

Hay padres y madres que intentan convencer de lo buenos que son ellos y lo que les quieren y lo malo que es el otro habiéndose portado mal y no queriéndoles tanto como ellos.

Esto es horrible, meter ideas adulteradas e influencias destructivas de su figura paterna o materna en una mente en crecimiento, desarrollo y afianzamiento.

Los niños son esponjas y lo que no hay que hacer es torpedearles con ideas negativas del otro progenitor y su familia.

Debemos de respetarnos a nosotros mismos y no rebajarnos a estos comportamiento por mera dignidad propia.

También debemos de respetar al otro padre o madre pues con el divorcio seguirá siendo el otro progenitor de nuestro hijo o hija.

Pero sobre todo tenemos la obligación legal y moral de respetar a nuestros hijos.

El niño a corto y medio plazo no entenderá la situación y tendrá riesgo de desarrollar todo tipo de trastornos de actitud y personalidad que a largo plazo pueden condicionar y limitar el resto de su vida al no entender una fase importantísima de su vida, su infancia, habiendo aprendido comportamientos inadecuados de conducta.

No mezclar cuestiones subjetivas de la ruptura con el proceso.

Nuestro exmarido o exmujer ha podido portarse muy mal en la relación de pareja, pero no tenemos que mezclar temas y pretender culpabilizarle.

Cada uno es como es y nosotros en cada momento tenemos la posibilidad de divorciarnos para seguir desarrollando nuestra vida sin la compañía de nuestra pareja.

Entendemos que es muy doloroso que a colación de la ruptura la otra parte quiera participar en la vida de los hijos como siempre lo hubiera hecho cuando tal vez durante la relación no haya tenido el comportamiento mas adecuado.

Siempre y cuando no existan situaciones de riesgo para los niños, será bueno que el otro progenitor tenga intención de implicarse en la vida de los niños aunque pueda dar rabia y desconfianza esa situación.

Nos guste mas o menos es el padre o madre de los hijos y de hecho la elección la hemos realizado nosotros mismos. No nos suelen gustar las compañías, nuevas parejas y entorno de nuestra ex pareja, pero dichos extremos deben de decidirse con plena libertad por la otra parte nos guste mas o menos, reiteramos siempre que no exista una posible situación de riesgo para nuestros hijos, único caso en el que por supuesto podemos intervenir, no ya como injerencia en la vida de nuestro ex sino como protección de los hijos comunes.

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