Grandeza y miseria del divorcio 💔

Grandeza o Miseria

Las grandezas y miserias del divorcio:

Todo divorcio tiene su aspecto positivo y negativo partiendo de la base de que no es un procedimiento deseado sino meramente necesario en los casos en los que el matrimonio no es viable.

Dependiendo de cómo se enfoque pueden existir actitudes que resaltan la grandeza de las personas o sus más desdeñables miserias.

Cada vez está más normalizado el procedimiento de divorcio, a pesar de lo cual, debemos de partir de la base de que el divorcio no es algo bueno ni malo sino una situación que se debe de tratar de gestionar de la mejor manera posible.

No hay un protocolo de actuación, pero si hay actos que indiscutiblemente supondrán que emane lo mejor o lo peor de los cónyuges en proceso de divorcio.

Muchos despachos de abogados tratan de esforzarse por demostrar que son fuertes y podrán hacer ganar a sus clientes los juicios de divorcio y por tanto correlativamente la otra parte perderlos.

Nosotros no lo vemos así.

Al igual que no ha existido un abogado para tomar cada una de las decisiones del matrimonio lo natural es que tampoco lo esté en la ruptura que se base meramente en regular los efectos legales de la ruptura en la que el contrario no es un enemigo sino un compañero de proyecto de vida que por el motivo que sea ha llegado a su fin.

No se trata de una competición. No se debe de aprovechar para sacar reproches pues evidentemente será una actitud equivocada que sólo avocará a las partes a mayor sufrimiento y enfrentamiento innecesario.

Grandezas de las separaciones matrimoniales:

La grandeza de las personas no debe de demostrarse sólo en los momentos buenos sino muy especialmente en los momentos complicados.

La grandeza debe de ser el saber perdonar y dejar a un lado las diferencias.

No pretender responsabilizar a la otra parte de la ruptura pues todo lo bueno o malo cuanto menos en parte, es cosa de dos.

Hay que tratar de ser generosos y en ese sentido saber dar prioridad, entre otros, a los siguientes principios:

Respeto:

El hecho de que nosotros estemos dolidos o dolidas en ningún caso justifiquemos que tratemos de una manera despreciativa a nuestra expareja.

Todas las personas somos libres con independencia de que estemos solteras o casadas.

Con independencia de que tengamos hijos, propiedades o deudas con otra persona.

Con independencia de que se espere dentro del seno de una relación de confianza una actuación u otra.

Debemos de ser respetuosos al igual que nos merecemos que nos traten con respeto los demás.

Si no tenemos una relación deseada tenemos la opción de divorciarnos o separarnos y ello no es una desgracia sino una opción que ambos esposos pueden tomar con plena libertad.

En ocasiones se justifica la falta de respeto que nosotros realizamos con aquella que consideramos que hemos recibido.

Evidentemente perdemos toda la razón haciendo algo para castigar de alguna manera la actuación de la otra persona. No somos nadie para hacer eso.

Si faltamos al respeto sea cual sean las circunstancias nuestro argumento no será justo.

Solidaridad:

No podemos sólo pensar en nosotros mismos y si lo hacemos, se trata de una actitud desconsiderada.

Tal vez no estemos conformes con el desarrollo de nuestra vida matrimonial pero no por ello debemos de dejar de pensar en el beneficio propio pero también en el de nuestra pareja o ex pareja.

Hay que portarse bien con la persona con la que hemos querido construir un proyecto común sin esperar nada a cambio y con independencia de que seamos o no correspondidos en los mismos términos.

No es un contrato sino una decisión de compartir la vida con otra persona. Que en un momento prometamos y hagamos cualquier cosa por la otra parte y que en otro momento posterior limitemos en todo cuanto este en nuestras manos, evidentemente es injusto.

Debemos de comportarnos bien con todas las personas y si es nuestra pareja o expareja, más aún.

No podemos amar a una persona y acabar odiándola pues supone, en su caso una absoluta falta de empatia.

Generosidad:

No sólo debemos de ser sólo respetuoso y solidario sino además generoso.

No debemos sólo quedarnos en no hacer daño y pensar en compartir con nuestra ex pareja, además debemos de ser lo más generosos posible pues ahí radicará la grandeza de una persona que ha sabido querer por encima de los intereses inherentes a tener o dejar de tener una relación sentimental.

Miserias de las separaciones matrimoniales:

En el momento de la ruptura precisamente como elemento propio de la naturaleza del ser humano pueden emanar los perores deseos.

Como reacciones a evitar e indeseables que debemos en la medida de lo posible saber controlar y gestionar destacaremos los siguientes:

Hablar mal de nuestra ex pareja:

No sólo hablar mal directamente a la pareja que al menos mantiene la intimidad, sino además hacerlo público y extensible a terceros.

¿Cómo?.

Ámbito profesional:

En el trabajo desprestigiando el medio de vida o reputación que se ha ido fraguando y consolidando antes y durante la relación de pareja.

Ámbito familiar:

Como se suele decir sacando los trapos sucios de la pareja a la familia propia y a la familia política, la de nuestro ex: La suegra y suegro, los cuñados, hijos, primos… etc.

Buscando hacer daño desde la vulnerabilidad que genera haberle dado la confianza de conocer e intimar con nuestra familia en el contexto de la relación privilegiada que genera la pareja.

Ámbito social general:

Poniendo verde para hablar en plata a todo aquel que nos escucha: Vecinos, amigos, conocidos… etc.

Perder el control y estar tan superado o superada por la ruptura que cree la necesidad de criticar a quien sea para perjudicar a nuestra ex pareja en todo cuanto está en nuestra mano sin ningún miramiento.

Ámbito sentimental:

En el ámbito más íntimo arremetiendo con cualquier persona con la que podamos relacionarnos y nuestra ex considere que podemos llegar a intimar y ser algo más que amigos. Ahora está de moda tener «amigos con derecho a roce», amantes, pareja… etc.

Cada persona es libre de intimar con quien quiera con libertad y es injusto que nuestra ex pareja quiera perjudicar nuestra futura vida sentimental.

Normalmente se debe por no haber superado la ruptura y necesitar hacer el daño que haga justicia.

Perjudicar a nuestra ex pareja en todo lo posible:

Hay personas que se toman verdaderas molestias para perjudicar a la ex pareja.

Puede ser dañando o sustrayendo objetos, realizar constantes ataques personales y reproches, agobiar y cualquier otra cosa que sienta que le va a permitir llamar la atención y perjudicar a la ex pareja.

A las personas les encanta perjudicar con el empleo de los menores recursos temporales, personales y económicos posibles.

A pesar de ello, como indicamos, hay personas que se toman todo tipo de molestias con tal de perjudicar irracionalmente a la otra parte.

Lo mejor es vivir y dejar vivir y nosotros desde el punto de vista profesional tratamos de hacer entender en la medida de lo posible que la ruptura no es el final sino sobre todo el principio de algo nuevo.

La actitud no es la de estancarse en el pasado sino pensar en el futuro y entender que si nuestra ex pareja se ha equivocado, tiene derecho a hacerlo al igual que tal vez nosotros también nosotros nos hemos podido equivocar desde el punto de vista contrario.

Si no queremos mantener a nuestra pareja tal y como es no podemos pretender reprochar sino que tenemos que ser valientes y no pretender cambiarla y dejarla sino estamos conformes con cómo es.

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