Evitar el divorcio esta Navidad ⚖

¿Qué podemos hacer para tratar de pasar una felices fiestas navideñas sin que corra riesgo nuestro matrimonio?. Podemos pensar inicialmente en los típicos consejos y recomendaciones:

Evitar divorcio en Navidad
  • No hablar de temas sensibles que se sabe que va a crear un conflicto familiar. No sólo los mas típicos como política, religión o fútbol. También cualquier tema que pueda hacer sentir mal por comparaciones o cuestiones despectivas a cualquiera de los familiares y amigos.
  • No beber demasiado para no decir las grandes verdades retenidas durante todo el año o incluso varios años atrás.
  • Evitar relacionarse con personas con las que se sabe que se va a chocar. De igual manera intentar evitar en la medida de lo posible que se relacionen personas que se sabe que no tienen buena relación y son una verdadera bomba de relojería que en cualquier momento puede crear un conflicto.
  • Si la situación es muy complicada en las celebraciones de Nochebuena, Nochevieja, Navidad.. etc, tal vez la mejor opción sea la de no ir a dichas celebraciones comunicándoselo a las demás partes de la forma mas clara posible para evitar malos entendidos.
    Evitar conversaciones tóxicas que nos llevan a conclusiones y reacciones muy dispares que en definitiva supondrán que las personas no puedan estar a gusto.

Replantearnos y decir qué Navidad queremos y podemos tener:

Replantear la Navidad

Debemos de replantearnos detenidamente el motivo por el que nos reunimos y juntamos en Navidad.

Debe de ser algo positivo pues de lo contrario estamos realizando una costumbre por imposición social que no nos permitirá vivir como queremos.

Si se siguen esas pautas de vida en definitiva podremos tener una relación matrimonial muy débil que en definitiva tendrá compromisos que crearán un malestar y perjuicio directo o indirecto en todas las partes.

Esforzarse en llevarse bien y por tener buena relación, pero si no es posible, no soportar situaciones que nos van a hacer daño a nosotros y a los demás.

Tal vez nuestro mal estar en fechas navideñas se debe a no haber podido pasar unas felices navidades los años anteriores y tener el compromiso de seguir realizando las mismas costumbres insatisfactorias.

Esta situación a la larga puede provocar la separación o el divorcio del matrimonio que por tanto puede ver peligrar sus pilares estructurales.

Cada persona tenemos nuestra vida y cuando nos reunimos tenemos que intentar que en la medida de los posible la experiencia esté adaptada a la mayor parte de la familia en todos los aspectos. En primer lugar para nosotros que somos los que en primera persona podemos saber qué es lo que exactamente queremos, pero sin olvidar que los demás tienen la misma importancia y derechos.

Por ejemplo, si existen personas en una familia con unas determinadas incontinencias alimentarias, tratar de diseñar un menú compatible o cuanto menos una solución alternativa que integre esas necesidades especiales.

Si existen gustos y afinidades intentar reforzarlos evitando caer en los hábitos tóxicos que pueden terminar arruinando la comida con ingestas abusivas y excesos que nos hace que ni nosotros mismos disfrutemos del momento de reunión familiar.

Regalos por compromiso. Hay familias que tienen la buena costumbre de intercambiar regalos, pero es muy fina la línea que separa el deseo de regalar recíproco y el verdadero compromiso. En muchos casos se pierde el norte en cuanto a lo importante del regalo y sólo se fijan en lo económico, en el valor o importancia del regalo, en la comparación con los demás y en los años anteriores lo que crea una rivalidad que hace que lejos de ser un momento especial y bonito hace que cree mas tensión, rencillas, envidias y sentimientos enfrentados.

Aprender a querernos mejor como regalo:

Tenemos todo el año para juntarnos y para regalarnos los unos a los otros lo que queramos. ¿Qué regalo queremos y qué regalo quieren los demás que le hagamos?

En muchos casos nos dedicamos todo el año a cosas que son lo contrario de lo que nos une a esas personas, y después pretendemos hacer un regalo a final de año que demuestre lo mucho que le queremos.

Los mejores regalos son los que se pueden dar día a día y sobre todo aquellos que no tienen un valor económico. Dentro de todos los que podemos entregar a los demás, aquellos que prefieren nuestros seres queridos, lo que a veces es complicado por la personalidad de cada uno y problemas tanto de comunicación general inicial como de sensibilidad en la intimidad de cada relación.

Regalo de Navidad

La Navidad es un momento del final de cada año en el que mas que hacer proyectos personales, se debería hacer un balance de si en años venideros queremos seguir rodeados de las miasmas personas que el años anterior y así reunirnos un año mas y otro y otro o decidir en la medida de lo posible si prescindimos o al menos desearíamos prescindir de la compañía de alguno.

Y esto, extrapolarlo a cada parcela de nuestras relaciones personales abrazando y favoreciendo las que verdaderamente queramos y nos hagan bien, y desechando aquellas que nos perjudican y no queremos.

Sólo nosotros mandamos en nuestra vida y si no tomamos las riendas acabará siendo aquello que no hemos decidido, sino aquello a lo que ha derivado por las influencias y condicionante de todo lo que nos rodea: Personas y circunstancias.

Ninguna familia es perfecta. Y si bien es cierto que nos puede encantar estar con nuestra mujer o marido, siempre está el típico familiar político que nos hace que se nos atraganten un poco las fiestas. Puede ser nuestro suegro, suegra, cuñado o cuñada, sobrinos, tíos, abuelos.. etc. En muchos casos las fiestas familiares nos hacen tener que juntarnos sí o sí con ellos, pero tal vez lo que si podemos controlar es que ese encuentro sea lo mas limitado y menos tenso posible.

La verdad de una familia en Navidad:

Cada caso es un mundo, pero estamos seguros que si en una cena o comida de Navidad todas las personas dijeran cómo se sienten, lo que piensan y necesitan de los demás con las cosas que nos gustan o molestan de cada uno de ellos, probablemente muy pocas familias se juntarían para celebrar prácticamente nada.

No hay que ser radicales, pero tampoco vivir una vida de paripé de compromiso a compromiso. Cabe el divorcio no sólo en nuestro matrimonio sino también de nuestra familia política e incluso de la nuestra propia.

No existe ningún problema en que en unos días se celebre una fecha señalada con una familia y otra con la otra. Tampoco pasa nada de no celebrarse con alguna de ellas, ni si se celebran todas solo con una, el problema es que esa organización y distribución suponga un conflicto.

Todos los días del año podemos reunirnos a pesar de que hemos de reconocer que en Navidad, al igual que en verano y Semana Santa son fechas familiares incluso condicionadas por las vacaciones del trabajo que nos hacen relacionarnos mas que nunca.

La esencia de la Navidad

En las Navidades nos pueden entrar ganas de relacionarnos mas con nuestros seres queridos, de vernos mas con ellos, de seguir disfrutando de momento juntos a lo largo de todo el año; pero lo que también ocurre es que nos acordemos de todos aquellos motivos por los que no soportamos ni aguantamos a familiares y amigos.

A lo largo del año vamos llevando bien la relación al no tener que vernos ni estar juntos, pero cuando ello sucede en fechas señaladas es un verdadero calvario y problema que nos debe de hacer reflexionar.

Tal vez pensamos que sólo nos hemos casado con nuestro cónyuge, y no con toda la familia, pero una de las bases de la institución del matrimonio es que hay que compartir y quererse en lo bueno y en lo malo, cada persona es un lote, un todo indivisible. El problema es cuando uno de los cónyuges se quiere relacionar familiarmente con una persona y el otro no.

Debemos de tratar de integrarnos en la vida familiar, personal, profesional y cualesquiera ámbitos de la vida de nuestro cónyuge, pero todo tiene límites y hay que buscar el equilibrio en la medida de lo posible.

Tan malo es no querer relacionarse con la familia de mi esposo o esposa como hacerlo sin soportarlo realmente. La relación se va deteriorando y puede acabar en verdaderos conflictos por situaciones creadas sin darnos cuenta en el día a día.

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