ESPECIALIDADES DEL PORCESO DE HERENCIA JUDICIAL

ESPECIALIDADES DEL PORCESO DE HERENCIA JUDICIAL:

 

 

En los casos en que sea necesaria la intervención de contador-partidor y/o perito, a fin de emitir informe sobre el inventario, el avalúo de los bienes y la adjudicación de los mismos, éstos profesionales van a pedir inicialmente el pago de una provisión de fondos, sin perjuicio de sus honorarios finales, y la Ley señala que en caso de que no se pague a los peritos la provisión de fondos interesada por los mismos, éstos no tendrán obligación de presentar informe alguno, con lo que, sin informe, y sin acuerdo, será muy complicado obtener una división judicial de la herencia lo más beneficioso para todos los interesados. Los honorarios de los peritos van en razón de la dificultad del caso, que en muchos casos viene a coincidir con la cuantía dineraria que supone la masa patrimonial del finado.

 

Durante la tramitación del procedimiento de división de la herencia, es posible que todas o alguna de las partes interesen la administración judicial de la masa hereditaria. En estos casos suele ser habitual que se nombre administrador judicial de la herencia al propio contador-partidor, que deberá rendir cuentas anualmente y tras la terminación de dicha administración. Si las partes no están de acuerdo con las rendiciones de cuentas, podrán oponerse, y se celebrará la correspondiente vista de juicio por los trámites del juicio verbal, y terminará por resolución judicial que acuerde aprobar la rendición o desestimar su aprobación, en cuyo caso deberá efectuarla de nuevo el administrador nombrado.

 

En lo que se refiere al reparto de los bienes del finado, cuando hay testamento, éste debe ajustarse a los límites establecidos en la Ley, que básicamente son los siguientes:

Existen tres tercios en la herencia: Un tercio de libre disposición (que el testador puede dejar en herencia a la persona que él libremente designe), el tercio de legítima estricta (repartido en partes iguales entre los herederos forzosos) y el último tercio, el de mejora, que debe asignarse a los herederos forzosos en la proporción que libremente haya designado el testador.