ESPECIALIDADES DE LA NULIDAD ECLESIÁSTICA MATRIMONIAL

ESPECIALIDADES DE LA NULIDAD ECLESIÁSTICA MATRIMONIAL:
Jurídicamente, el matrimonio cuenta con tres elementos esenciales: la capacidad de las partes, el libre consentimiento, y la forma de celebración del matrimonio. Cuando en un concreto matrimonio alguno de ellos falla, no llega a surgir válidamente el vínculo en la vida jurídica. Existe entonces sólo una apariencia de matrimonio válido, que puede destruirse en un proceso judicial mediante pruebas fiables que lleven al Tribunal Eclesiástico a una certeza moral de su invalidez, expresada en la correspondiente sentencia de nulidad.

 

Es preciso conseguir dos Sentencias conformes y estimatorias de la nulidad matrimonial solicitada, debiendo, una vez que se tiene la primera Sentencia en Primera Instancia, acudir a la segunda Instancia, para que confirme o desestime la nulidad.

 

Es un proceso muy específico basado en los cánones eclesiásticos, que requiere la acreditación de la causa de nulidad, lo que es una diferencia radical al proceso de divorcio o separación civil, que con la actual regulación no requiere alegar causa y se concede en todos los casos con la mera solicitud de una de las partes.

 

A diferencia del proceso civil en el que la tutela judicial es totalmente gratuita, en la jurisdicción eclesiástica hay que abonar las tasas preestablecidas, que realmente son unas contribuciones y aportación de valor ínfimo respecto al gasto real del proceso, ya que a diferencia de la jurisdicción del Estado que es satisfecha por el mismo, la jurisdicción eclesiástica tiene que satisfacerse por los fondos de la Iglesia sin que cuente con financiación estatal. En cualquiera de los casos (civiles o canónicos) hay que abonar los constes de los profesionales que intervienen en el proceso (abogado, procurador, perito, etc.) salvo que se tenga derecho a la justicia gratuita por carecer de medios suficientes.

 

Entre otras especialidades, hemos de destacar la intervención como parte activa del proceso del denominado “Defensor del Vínculo”, cuya misión fundamental es defender la viabilidad del matrimonio oponiéndose, en su caso, a las causas de nulidad que alegue la parte argumentando las razones o motivos que tenga por convenientes, reiteramos siempre en defensa de la validez del matrimonio.

 

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