El perdón en el proceso de divorcio 🙏

Perdón de divorcio:

En España desde el año 2005 no existe causa de divorcio en derecho de familia de manera que el hecho de que en una separación exista perdón de uno o ambos cónyuges en cuanto a su divorcio es indiferente.

El perdón en pareja del procedimiento de separación matrimonial
Perdón y divorcio

Ello supone que no se entre a valorar en absoluto los motivos que han provocado la ruptura.

Puede haber culpa de uno o de ambos cónyuges desde su propio punto de vista, pero realmente es algo irrelevante jurídicamente.

Además tratar de llegar a la determinación de quien ha sido el responsable de cada uno de los problemas de la pareja puede ser un verdadero enfrentamiento sin sentido.

El motivo por el que una pareja se separa es indiferente.

Se protege el derecho a decidir de cada una de las personas.

Hay matrimonios en los que no se habla claro por estar cohibidos por no poder reconocer sus errores y equivocaciones sentimentales por considerar que podría pasarles factura en la ruptura.

Esto es un recurrente error, pues las razones sentimentales y emocionales del divorcio no pueden ni deben afectar ni condicionar el proceso.

No hay que tener miedo a pedir perdón en pareja pues precisamente el temor de hacerlo crea desavenencias que sí pueden creando pequeños conflictos que si nos se saben gestionar pueden deteriorar la relación matrimonial y avocar al divorcio.

Derechos y obligaciones de cónyuges con culpa o responsabilidad de la ruptura:

Los derechos y obligaciones de los esposos vienen determinados por la repercusión jurídica que tenga cada vinculación matrimonial.

No depende de cuestiones sentimentales interpretables y subjetivas.

Existirán derechos y obligaciones derivados de la dedicación al matrimonio, respecto de los bienes patrimoniales, las cargas y deudas, respecto de los hijos comunes… etc.

Por ser las temáticas mas recurrentes a continuación aclararemos conceptos básicos.

No existe el abandono de hogar:

Cada persona es libre de vivir, dormir y desarrollar su vida de la manera que considera oportuno.

Evidentemente en un matrimonio al igual que en otro tipo de relaciones hay responsabilidades que atender, pero en ningún caso se puede obligar a cualquiera de los cónyuges a ostentar unas determinadas partas actuaciones o acritudes en su vida por estar sujeto a la institución del matrimonio.

Lo normal es que un matrimonio haga vida matrimonial y por ello quiera y de hecho esté junta en todos los ámbitos de su vida.

A pesar de ello, cada uno de los cónyuges puede desarrollar la vida que quiera y es elección de cualquiera de los esposos de optar por divorciarse si no desea seguir con su matrimonio.

Toda persona casada tiene libertad para desarrollar su vida de manera diferente a lo que se espera de una persona casada, al igual que tiene la libertad su cónyuge de optar por la separación si no desea mantener el matrimonio.

No tenemos que seguir prejuicios sociales en el desarrollo de nuestra vida, tenemos la libertad de desarrollarla como consideremos conveniente siempre y cuando no invadamos derechos de terceros.

No existe el divorcio culpable.

Según nuestra experiencia, más de la mitad de los divorcios tienen su causa en la infidelidad.

Ya sea por infidelidad o por cualquier otra razón que haya hecho perder la confianza en la relación de pareja no supone la pérdida o la obtención de mayores o menores derechos u obligaciones.

Da igual quien sea el responsable de la ruptura y lo que haya podido hacer, pues dicha cuestión en si misma no será algo que justifique un diferente tratamiento legal.

Es legal la infidelidad, los malos hábitos propios, el trato desconsiderado siempre y cuando no pueda ser considerado de degradante… etc.

Tenemos libertad de casarnos y de divorciarnos si el matrimonio no es lo que queremos y lo mejor de todo es que no tenemos que dar jurídicamente explicaciones a nadie.

Tenemos libertad de decidir nuestra vida sin condicionamientos legales.

Dos personas están casadas por el consentimiento y deseo mutuo, en cambio el divorcio se produce por la voluntad de ambos o de uno sólo de divorciarse.

Se puede pedir perdón, lo cual es algo muy bueno para un matrimonio en aquello que consideramos que nos hemos podido equivocar. También se puede dar las gracias, acertar, equivocarnos… etc.

El matrimonio es un camino común en el que ambos deben de seguir queriendo estar juntos y en el que si alguno de los cónyuges desea dejar el matrimonio, no tiene que dar explicaciones a nadie por imperativo legal.

Moralmente podría hablarse mucho del tema con opiniones muy dispares, pero no tener que justificarnos hace que la libertad matrimonial de mantener o finalizar el matrimonio sea plena.

 

 

 

 

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