EL DIVORCIO Y EL DESAFIO EMOCIONAL

EL DIVORCIO Y EL DESAFIO EMOCIONAL:

 

Se ve a todas las edades. Cuando una pareja joven se rompe el dolor es el mismo, aunque quizá más inocente, más espontáneo, más libre de los prejuicios acumulados con los años. En parejas cuyos miembros tienen algo más de veteranía en el amor y el desamor, en la ilusión y en el desengaño, no dejamos de hablar de emociones entrelazadas en un cuerpo único que llamamos pareja, pero el fruto de las experiencias previas les da connotaciones distintas, quizá cuesta más confiar, se sabe mejor por dónde se está dispuesto a pasar, qué entregar y qué se espera o  se desea recibir del otro, etc. y si a todo eso le añadimos el aumento del compromiso, la apuesta con la vida que representa iniciar un compromiso familiar, al final, por muchas prevenciones que hayamos puesto en el cuidado de nuestros sentimientos, o de nuestro corazón si se prefiere, la intensidad de las emociones que circulan puede ser incluso superior a las de esa joven pareja que parece tan entregada al ardor emocional.

Y ya no hablamos solo de sentimientos, hablamos de que hay que recomponer el proyecto de vida que dos personas habían hecho en común (puede que con hijos incluidos) para hacer que cada uno de ellos tenga su propio proyecto de forma individual, lo que implica hablar de hipotecas, gastos, ingresos, etc. y todos estos problemas, si el choque emocional de la ruptura es especialmente turbulento se mezclan con los problemas cotidianos de salir adelante y la mezcla puede ser explosiva.

Por eso hablamos de desafío emocional, porque en estas condiciones puede resultar muy difícil mantener la mente serena para buscar la mejor salida, y esto hace que los cónyuges tengan que realizar un gran esfuerzo, pero lo que al final deben tener claro es que la meta es salir delante de la mejor manera posible, y aunque en los peores momentos pueda parecer imposible, lo cierto es que la mayor parte de la gente divorciada acaba reconduciendo su vida.

 

EL DIVORCIO Y EL DESAFIO EMOCIONAL.

 

 

On abril 3rd, 2013, posted in: divorcioblog by Tags:

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