Egoísmo de pareja en el matrimonio 💘

Egoísmo en pareja

El egoísmo es un sentimiento inherente al ser humano como recurso personal de mirar por uno mismo.

Ello no debe de ser un obstáculo para que funcione la pareja siempre y cuando se sepa dar el valor que merece la relación sentimental.

Debemos de entender que es compatible pensar en nosotros mismos y que nuestra pareja también piense en si misma como individualidad y que también ambos puedan pensar en el proyecto común.

En la medida en la que respetamos a nuestra pareja, a la relación y a nosotros mismos podremos tener una relación equilibrada.

Formas de querer constructivas y destructivas:

Dedicamos el mayor esfuerzo de nuestra vida en educarnos y conseguir aquellos objetivos que consideramos importante y valoramos.

Normalmente se desatiende lo esencial, aquello que queremos y la manera en la que lo queremos.

Hay muchas maneras de querer pero incluso no nos queremos a nosotros mismos en nuestros ámbitos ni nuestros comportamientos.

Más difícil aún será saber querer de una manera constructiva y no destructiva a los demás y muy especialmente a nuestra pareja.

Muchos conflictos se derivan por problemas de comunicación y entendimiento de aquello que quiere la otra parte.

Lo bueno sería que los dos miembros de la pareja hicieran por el otro aquello que este o esta quiere, pero normalmente hacemos por los demás aquello que nosotros queremos hacer por ellos y de eso se deriva un problema relacional.

Lo bueno es saber lo que se quiere, expresarlo y así que las personas que quieren puedan darnos aquello que tanto queremos y deseamos.

El problema es que en los objetivos de cada persona confluyen un conjunto de cuestiones entre las que destaca el egoísmo.

¿El egoísta siempre es la otra parte?.

Egoísmo sentimental.

Cada miembro de la pareja percibe la relación desde su punto de vista subjetivo.

Es frecuente que en la ruptura ambos cónyuges que acuden a la separación o el divorcio apunten como el responsable de la crisis matrimonial al otro.

Ambos suelen reprochar aquello en lo que consideran que su pareja se ha equivocado pero sin detenerse en pensar si también tienen ellos mismos responsabilidad en la ruptura.

No sólo existe egoísmo respecto de las cuestiones materiales, también con las prioridades, al tiempo y a cada uno de los ámbitos de las vidas de las partes.

Debemos de reflexionar sobre la relación en si misma, sobre la compatibilidad de los miembros de la pareja y en la forma de valorar que tiene cada uno.

Es correcto pensar en nosotros pero también merece nuestra pareja que pensemos en ella. El problema es que cuando la relación se enrarece cada uno tiene tendencia natural de alejarse y pensar cada vez más en si mismo.

Muchos procedimientos de divorcio podrían evitarse y por tanto matrimonios mantenerse si pensáramos un poco menos en nosotros y en cosas que no son importantes y nos centráramos un poco más en entender aquello que quiera y necesite nuestra pareja sin pretender entenderlo, sólo respetarlo y darle la importancia adecuada.

No consiste en que en una pareja uno quiera y otro se deje querer o que los dos se quieran principalmente a si mismos, lo bonito es querer al otro igual o más que a uno mismo, ese es el amor de vedad.

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