Divorciofobia

¿Qué es la divorciofobia?

¿Qué es la divorciofobia?
¿Divorciofobia?, cura: Divorcieitor.com

Es el miedo, temor o rechazo social del divorcio que se está desarrollando de menos a mas como reacción a la evolución divorcista de los matrimonios en España.

Existió en el año 1932 la Ley del Divorcio en la Segunda República pero que no llegó a ser efectiva.

La Ley 30/1981 de 7 de julio permitió por primera vez el divorcio con grandes reservas. Se permitió el acceso al divorcio en España pero con grandes obstáculos y dificultades.

La Ley 15/2005 de 8 de julio popularmente conocida como de “divorcio express” suprimió la causa de divorcio y permitió el matrimonio y divorcio libre sin necesidad de causa y sin distinción de sexo.

La evolución ha sido celebrada por un gran segmento de la sociedad pero criticada por otro minoritario más conservador y tradicional.

No debemos de olvidar que estamos hablando del matrimonio civil, no el religioso.

Pues bien, de un extremo en el que no existía la posibilidad de acceder al divorcio hemos pasado a otra en la que el divorcio es libre y que de hecho es tramitado por más del 60 % de los matrimonios en España.

El cambio es radical y por ello existen personas que cada vez más muestran una divorciofobia.

Nosotros somos el despacho de abogados de derecho de familia más revolucionario de España y con mayor influencia internacional.

No sólo abogados por el divorcio libre, sino por la accesibilidad del mismo.

Respetamos todos los pensamientos, pero consideramos que la divorciofobia no puede crear ningún tipo de prejuicio que obstaculice que una persona pueda separarse o divorciarse sin limitaciones ni condicionamientos.

Miedo o temor al divorcio:

No hay que tener miedo al divorcio, sólo a necesitar divorciarse y no poder acceder a la tramitación del procedimiento.

No hay que tener temor a un proceso como es el de separación o divorcio que es voluntario.

Nadie se divorcia sin que sea el deseo o necesidad de uno o ambos miembros del matrimonio.

Confluyen el derecho de los cónyuges de casarse al celebrar el matrimonio, pero en el momento del divorcio ambos pueden desear acabar con el matrimonio, o sólo uno de ellos.

En este último caso, ¿qué ocurre con el matrimonio?, ¿qué pasa cuando uno de los cónyuges quiere el divorcio y el otro no?.

Evidentemente en ese caso chocan los deseos de ambos cónyuges, pero prevalece el derecho del que sí quiere el divorcio. ¿Por qué?, por no poder imponer un matrimonio no deseado a ninguno de los cónyuges.

Miedo al divorcio

El divorcio no se pierde por un mal ejercicio de los deberes maritales. No, hay matrimonios en los que los cónyuges no tienen en absoluto el comportamiento que sería deseable conforme los valores e ideales matrimoniales. Pero también hay otros que sí realizan un comportamiento “ejemplar” en su matrimonio pero pueden perfectamente acabar divorciándose.

Lo importante es ser conscientes de que no hay causa de divorcio, ni vencedores ni vencidos ni nadie que pueda pedirnos explicaciones en la separación al igual que no se dieron explicaciones o motivos para celebrar el matrimonio.

Los únicos que pueden pedir el divorcio son los cónyuges.

Por ello el miedo o temor al divorcio es emocionalmente entendible, pero no jurídicamente.

Somos libres de casarnos y divorciarnos y ambas cuestiones dependen de la voluntad de las partes.

Por ello desde nuestro punto de vista debemos de centrarnos más en cuidar nuestro matrimonio que en sufrir por el riesgo de divorcio.

Riesgo de divorcio:

El matrimonio debe de ser algo bueno para ambos cónyuges y por ello debe de cuidarse y disfrutarse pero no debería de concebirse como un riesgo.

Todo en la vida puede ser un riesgo, pero por ello debemos de ocuparnos diligentemente de gestionar nuestras habilidades de conciliación y entendimiento de la manera más beneficiosa. Beneficiosa para nosotros mismos, nuestro cónyuge y el matrimonio.

De hecho, para intentar reforzar y proteger nuestro matrimonio, la mejor opción es el seguro matrimonial.

Ya no podemos conformarnos con un matrimonio que aguantar.

Divorciofobia en España matrimonio, separación y divorcio
Riesgo y rechazo de divorcio

El matrimonio no es algo que soportar sino algo valioso que debe de mejorar la vida de ambos cónyuges y de sus seres queridos y allegados en la medida de lo posible.

Efectivamente, hay demasiados divorcios, es una verdadera barbaridad, pero el problema no es el divorcio sino los matrimonios que se están concertando con una base inestable que mayoritariamente no perdura en el tiempo.

Cada persona evoluciona de manera diferente y es por ello que es tan importante tener un matrimonio seguro, fuerte, sano y constructivo.

Debemos de desechar relaciones tóxicas y destructivo y tener más información prematrimonial y matrimonial así como incentivar la mediación y herramientas de gestión de controversias familiares.

El divorcio no es un riesgo sino una necesidad que ojalá no fuera tan frecuente, pero el problema mayor no es el divorcio sino que sería aguantar un matrimonio no deseado.

Rechazo al divorcio:

No debemos de rechazar el divorcio sino normalizarlo.

Las personas divorciadas no son personas de segunda categoría. De hecho cada vez estar separado o divorciado es algo más frecuente, incluso en algunos casos en dos y tres ocasiones.

Algunas personas pueden tener rechazo al nuevo modelo familiar que estamos construyendo pero no deja de ser la evolución familiar que construimos día a día.

Tenemos que casarnos de una manera más consciente y dar más valor a las relaciones, con independencia de que se trate de una relación sentimental con o sin matrimonio.

No hay que rechazar ni al matrimonio, ni al divorcio o la separación ni las personas separadas o divorciadas.

Debemos de buscar la efectividad de los derechos y la libertad e igualdad de las personas.

Favorecer y dar un buen ejemplo de relaciones basadas en el amor, la confianza y el respeto y así las generaciones venideras tendrán otro modelo familiar. ¿Cuál?, no lo sabemos, pero ojalá que uno en el que hayan menos rupturas matrimoniales pero partiendo de la base de que el matrimonio es una institución que sí tiene valor.

La institución del matrimonio está devaluada, se están perdiendo muchos valores, pero lo importante es que la libertad no nos lleve a una situación perjudicial sino que nos permita seguir mejorando las relaciones familiares de las personas.

La familia es la base de la sociedad y la divorciofobia no debe de verse como el problema, pues el problema es la calidad y los valores de las relaciones que deben de reforzarse desde la base.

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