DIVORCIO Y TERAPIA

DIVORCIO Y TERAPIA.

 

La terapia, como el conjunto de medios para curar o aliviar un dolor, se hace de especial importancia ante el fracaso matrimonial que supone el divorcio para ambos miembros de la pareja, que se sienten frustrados, con baja autoestima, tristes, solos, culpables, víctimas. Es un duelo que es necesario pasar, y en muchas ocasiones el mismo ya ha comenzado desde mucho tiempo antes de llegar a los Juzgados con la demanda de divorcio, y también en muchas ocasiones, desgraciadamente, dicho duelo perdura en el tiempo mucho más allá de la sentencia de divorcio que decreta el Juzgado. Son innumerables los conflictos, sentimientos encontrados y, en resumen, el daño que la pareja puede hacerse entre sí cuando la relación sentimental no funciona. Es por ello que se hace necesaria una terapia, normalmente psicológica, que pueda reconducir a las partes a la solución que, una vez tranquilos, sentados a la mesa con la intención de comunicarse, tratando de evitar rencores, consideren entre ellos mismos que es la más oportuna a adoptar. En todo caso se hace necesario que cada uno de los miembros de la pareja esté dispuesto a ceder mínimamente, pues si hasta ahora se han tomado las decisiones juntos, se hace necesario, por el beneficio de ambas partes, que el final de la relación sea así, o al menos que los efectos de esa decisión se adopten conjuntamente de común acuerdo, pues será la única manera en que el duelo pueda llegar a superarse en relativamente poco tiempo, evitando el eterno conflicto que se produce en aquellos casos en que una de las partes, o ambas, no acaban nunca de asumir la nueva situación, con el consiguiente perjuicio para ellos y para quienes les rodean.

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