Divorcio y separación por culpa del cuñado o la cuñada

Divorcio y separación por culpa de mi cuñado o cuñada:

Perder mi matrimonio por culpa de mis cuñados
Divorcio por culpa de cuñados

Es muy típico en los matrimonios que no exista una idílica relación entre los esposos y las respectivas familias políticas, lo que en muchos casos puede llegar a situaciones de gran confrontación.

Esto puede suponer un verdadero motivo de ruptura de la pareja.

En un gran porcentaje de divorcios express y separaciones matrimoniales se producen no por problemas directos entre los cónyuges, sino por la actuación o influenciación de terceros en los esposos.

Unos de los principales y grandes protagonistas de rupturas son los cuñados o cuñadas.

Los cuñados son los hermanos o hermanas de nuestra mujer o marido por lo que desde su vinculación directa pueden tender a desacreditar y perjudicar gravemente la relación llegando a destruirla.

El divorcio por culpa de los cuñados en España está a la orden del día y es una insufrible realidad.

Responsabilidad de la ruptura:

Realmente los responsables son los cónyuges pues son los encargados de tomar las decisiones, y los que permiten voluntaria o involuntariamente dicha manipulación o degradación de su propia imagen y relación.

Además no permite a la parte que ha sido «malmetida» a reclamar nada respecto de su cónyuge si su cuñado o cuñada ni tan siquiera en los casos en los que se puede acreditar dicha influencia, pues es perfectamente legal.

A pesar de que moralmente sea una gran injusticia que un matrimonio de dos acabe finalizando por la culpa e intervención de un tercero, el cuñado o cuñada, que dependiendo de los casos puede realizarlo incluso por envidia o celos familiares.

Cuñados destruye matrimonios:

Son infinitos los tipos de cuñados y cuñadas que pueden acabar haciendo añicos nuestra relación de pareja.

De entre todos vamos a destacar los que más se repiten por la experiencia de nuestro despacho de abogados:

El cuñado que quiere voz y voto en la pareja:

Es el típico que siempre esta ahí para opinar como si fuera un matrimonio de tres.

Cualquier cosa que hagas tendrá un «pero» de uno de estos sujetos.

Son extremadamente metomentodo y pesados.

Es agotador tener que aguantar un cuñado que se meta en la intimidad de una pareja.

El problema es que se le permita por nuestra parte o por parte de nuestra pareja.

La solución esta en cortar a tiempo la intromisión, lo cual es un riesgo pues nuestra pareja puede optar por ponerse de nuestra parte o en nuestra contra.

El cuñado que lo sabe todo de cualquier tema:

El típico cuñado sabiondo que hables del tema que hables tiene razón y sabe algo más que hace que tu criterio este equivocado.

Es el auténtico «coñao español», el fanfarrón.

Da igual que hables de mecánica, que de medicina o de política internacional.

Es un perfil horrible que hace que cualquier reunión familiar sea una bomba de relojeria.

Existen dos opciones en función de lo llevadero que sea, seguirle la corriente o no darle la razón, ambos son posicionamientos arriesgados a medio plazo.

Por ello tal vez lo mejor sea en estos casos mantener distancia y no opinar.

Si se solicita expresamente nuestra opinión salir por la tangente con frases como «en familia prefiero no opinar de temas que puedan crear discordia por diferencias de opiniones».

El cuñado que malmete por la espalda:

Ese tipo de cuñado que nunca le oirás decir nada inapropiado, todo lo contrario parece encantador y adulador.

En cambio puede llegar un sin fin de información de terceras personas que nos dicen lo que él o ella ha dicho u opinado.

Se suele detectar por una excesiva exaltación de la relación familiar y una correlativa critica a la persona que en ese momento no esta presente.

Lo mejor es no entrar al capote y simplemente mantenerse firmes no permitiendo que se hable mal de terceros en nuestra presencia y sólo entrado en posibles controversias que sean importantes.

A ser posible hay que mantener conversaciones con más gente con ellos pues como se suele decir «las mentiras tienen las patas muy cortas».

El cuñado cotilla o que compara todo:

El típico cuñado cotilla, chismoso o chismosa.

Compara su vida personal y material con la tuya y de los demás.

Suelen ser personas tóxicas y envidiosas.

Si son así por naturaleza no intentes cambiarlos, puede ser peor.

Tienden a buscar el apoyo de terceros por lo que no trates de quitarles la razón en aquello que no tenga importancia.

Lo más inteligente es no seguirle el juego ni con grandes alegrías ni penas o enfrentamientos.

Tener distancia es lo mejor aunque ese mismo motivo ya será sustancioso como para justificar una crítica de su parte.

Viven en su mundo y hay que dejarles que sigan haciéndolo sin complicarnos mucho la vida.

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