Divorcio y calidad de vida

Quiero divorciarme pero no quiero perder la calidad de vida que tengo.

Cuando se inicia un matrimonio, se inicia un vínculo económico que con la separación desaparece. Debemos ser conscientes de ello, y valorar qué es lo que realmente queremos y si estamos dispuestos a perder esa calidad de vida que nos da nuestra pareja o ser fiel a nuestros sentimientos.

Puede que nuestra pareja nos proporcione una calidad de vida que de estar solteros no podríamos mantener, pero cuando la relación no funciona, todo eso  queda en segundo plano, al fin y al cabo ser feliz no tiene precio.

Es cierto que tener una vida llena de caprichos y lujos puede resultar atractiva, pero mantenerte al lado de una persona que no amas, es muy frustrante. Para que una relación sea sana y fructífera, lo ideal es que ambos sean independientes económicamente.  Las personas que son dependientes económicamente de sus parejas, pueden llegar a sentirse anuladas e incluso que no aportan nada a la persona que está a su lado, limitando muchos aspectos de su vida.

Por el contrario, la persona con más poder adquisitivo, puede ejercer un control financiero sobre su pareja y sentirse con derechos por ser quien sustenta ese nivel de vida. Llegados a este punto, es normal sentir miedo a perderlo todo y no ser capaces de buscarse la vida por uno mismo, pero todos somos capaces de tener independencia económica, solo necesitamos ser valientes y buscar los medios que nos permitan esa independencia.

Qué hacer si con el divorcio pierdo lo que tanto me ha costado conseguir
Divorcio y calidad de vida

Además de tener libertad y contribuir con los gastos familiares, nos sentiremos libres al no tener la necesidad de pedir dinero para cualquier capricho o gasto individual que nos apetezca. Si tienes dudas sobre seguir con esa relación o dejarlo, valora si tu felicidad se basa en lo material y piensa que si eres capaz de sustentarte por ti mismo, como muchas otras personas. Nos queda claro que el dinero no da la felicidad, la independencia económica evitará discusiones innecesarias y ayudará a que cada uno tenga la confianza suficiente para poder ser uno mismo en la relación.

Dependencia económica con mi pareja.

Cada matrimonio y familia tiene un proyecto económico y problema es cuando este deja de ser justo. Las prioridades y objetivos e individuales deben de ser mínimamente homogéneos y coherentes. Si sentimos dependencia económica debemos de plantearnos si dicha dependencia es adecuada o no y si la queremos o no, pues en ocasiones nosotros mismos nos hemos posicionado y acomodado a ella.

Dependiendo de la situación habrá que valorar jurídicamente los derechos y obligaciones de las partes y en su caso si puede proceder una pensión compensatoria entre cónyuges, en el sentido de que tenga que pagarle una cantidad de dinero una de las partes a la otra por entender que concurre un desequilibrio económico. No cualquier desequilibrio económico es susceptible de establecer pensión compensatoria, y es ahí donde se debe de estudiar caso por caso pues no existen tablas al respecto, y depende de múltiples factores. Las consultas en nuestro bufete son gratuitas para precisamente permitir que toda persona que se esté planteando la ruptura sepa a qué se puede atener conforme sus circunstancias familiares, se tiene en cuanta:

  • Diferencia de ingresos.
  • Años de matrimonio.
  • Edad de los cónyuges.
  • Dedicación a la familia.
  • Vínculos existentes.
  • Formación y posibilidades de obtener ingresos por si mismo.
  • Estado de saludo.
  • Gastos y cargas y demás circunstancias matrimoniales y de cada uno de los esposos.
Depender de mi marido o mujer para no perder poder adquisitivo
Dependencia económica de mi cónyuge

Debemos de partir de la base, y aceptar, que todo divorcio supondrá una pérdida de calidad de vida y ambos deberán de “apretarse el cinturón” pues de manera individual dejarán de tener los ingresos o prestaciones personales que realiza nuestro cónyuge. Tenemos que quiere o dejar de querer a nuestra pareja con todo lo bueno y malo que nos aporta pues se tratar de una relación de confianza global, o le queremos y compartimos lo positivo y negativo de la vida de ambos, o no le queremos y dejamos de tener las limitaciones de lo que nos perjudicaba y los beneficios de lo que nos favorecía.

 

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