DIVORCIO POR MANIAS.

DIVORCIO POR MANIAS:

 

Mi nombre L., y este es mi caso:

 

Mi divorcio se produjo por la cantidad de manías que tenia mi marido, S.,  aunque pueda parecer una exageración os aseguro que ni es así<.

Desde por la mañana comenzaba la odisea, puesto que se levantaba a las 5.00 de la mañana (a pesar de que entraba a trabajar a las 9.00) con el único objetivo de abrir las ventanas de toda la casa para que transpiraba.

 

Además se levantaba al baño unas 5 veces cada noche, y comprobaba que no hubiera ninguna gota de agua en el lavabo, puesto que la higiene era su obsesión.

 

Además durante la comida existía un ritual:

 

Los cubiertos tenía que volver a lavarlos antes de usarlos  a pesar de que estuvieran limpios para eliminar cualquier resto de polvo. A continuación hacia lo mismo con los platos y a la hora de sentarse a comer colocaba un protector sobre la mesa y sus piernas para no mancharse.

 

Con el tiempo acabó teniendo sus propios alimentos, puesto que no soportaba que estuviesen abiertos sin saber exactamente quien y como los había tocado. Por supuesto con el tiempo hacíamos comidas separadas puesto que no confiaba en que yo los hubiera preparado escrupulosamente con el cuidado que el necesitaba.

 

Tenia su propia pasta de dientes, y con el tiempo su propio baño en el cual no podía pasar nadie. En la nevera hicimos compartimentos independientes cogiendo él el de arriba para que nada le pudiera salpicar.

 

Todo el tiempo usaba ambientadores de mano, de pared y cualquier que viera en el supermercado con la finalidad de que la casa estuviera siempre limpia.  Yo fumaba desde el inicio de la relación, y con el tiempo me vi obligada a dejar de hacerlo en mi propia casa (en ninguna habitación).

 

En lo referente a la ropa de cama era imprescindible lavar las sábanas todos los sábados a las 9 de la mañana por motivos que nunca entenderé, y ello a pesar de que hubiéramos llegado tarde del trabajo y no hubiera necesidad de madrugar.

 

Nunca cogía el transporte público ya  que no soportaba las aglomeraciones ni la suciedad de las barandillas, motivo por el cual iba siempre en su propio coche que por supuesto limpiaba asiduamente con productos desinfectantes (todos los días).

 

Recomiendo que antes de casarse que las parejas convivan un tiempo para conocer las costumbres y manías de cada uno ya que a veces son incompatibles como en mi caso y acaban inevitablemente en divorcio.

 

 

DIVORCIO POR MANIAS.

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