DIVORCIO INESPERADO

DIVORCIO INESPERADO:

 

Se puede llegar al divorcio de muchas maneras, por muchos caminos. Hay divorcios que se ven venir de lejos, cuando un matrimonio parece arrastrarse como un moribundo, divorcios por los que muchos espectadores externos apuestan mientras los cónyuges permanecen ajenos a las miradas que no confían en su unión, inmersos en el trajín cotidiano del día a día.

También hay divorcios que dan señales sutiles a lo largo de los años del matrimonio, señales que a menudo nadie percibe pero que existen y se dan. Muchas veces no serán más que conflictos normales de los que se dan en todo matrimonio, pero habrá otros que signifiquen algo más, que si los cónyuges saben percibirlos les dirán que tienen que resolver problemas en su matrimonio. Son éstas señales que no son determinantes del matrimonio, sino que pueden aprovecharlas los cónyuges para sanear su relación.

En cambio, hay otros divorcios que sorprenden súbitamente a uno de los cónyuges, que no sospechaba que el divorcio se le echaba encima, y es un momento muy duro ese, sobre todo si no tiene ningún deseo de divorciarse porque se siente feliz con su matrimonio.

Hay divorcios inesperados que sobrevienen por algún hecho, como por ejemplo, el descubrimiento de una infidelidad.

Son divorcios especialmente traumáticos, por lo que cada cónyuge deberá recabar todo el apoyo emocional que tenga disponible en su entorno, y es importante tener claro que a pesar de ser tiempos difíciles, normalmente las personas acaban reconstruyendo sus vidas.

 

 

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