DIVORCIO DE AMANCIO ORTEGA Y ROSA MERA

DIVORCIO DE AMANCIO ORTEGA Y ROSA MERA:

 

¿A alguien no le suena el nombre de Amancio Ortega? Es uno de los empresarios españoles de mayor éxito no solo en España, sino en el mundo entero (como cierta marca de queso que rima), admirado por empresarios consagrados y por jóvenes emprendedores que sueñan con serlo algún día, pero por si todavía alguien todavía no cae en la cuenta, seguro que los nombres  Zara o Inditex serán una pista inconfundible.

Quizá, lo que más fascina de él es que ha conseguido aquello con lo que muchos sueñan y lo que pocos creen alcanzar un día en la vida. Él, siendo lo que podríamos denominar un tipo normal de la calle, ha logrado triunfar profesionalmente en la vida de una manera espectacular, diremos que deslumbrante, encarnando lo que en otros lugares llaman “sueño americano”, pero a la española.

Hasta aquí todo es fascinante, deslumbrante, y digno de la mejor película sin duda, por lo cual, a nadie extrañaría que de él acabaran haciendo películas y libros, pero quizá lo más fascinante de todo sea lo que no se ve a primera vista, porque eso que a primera vista ahora vemos todos es la corona del éxito sobre su aureola de triunfador de humildes orígenes, pero en cambio, muchos estarán de acuerdo con nosotros en que lo más fascinante de todo no es eso, sino el proceso por el cual, como por un milagro y con muy poco, el joven Amancio llegó a lo más alto, superando a muchos otros que habían nacido con todo.

Pero que no se engañe nadie, porque todo en esta vida cuesta, la fortuna no viene por sí misma (salvo la lotería, pero es mejor no contar con ella), sino que es fruto del tesón y el trabajo diario a lo largo de las semanas, los meses, los años e incluso las décadas, es fruto de sortear los baches y obstáculos del camino, es fruto de levantarse a cada caída, de volver a la senda cada vez que nos salimos, y este camino del que hablamos es mucho más difícil recorrerlo si vamos solos.

Por eso nos imaginamos a Amancio y a su ex mujer, Rosa, trabajando calladamente hombro con hombro, de la mano, sorteando los peligros de su camino común, compartiendo las fatigas de cada jornada, las preocupaciones por un mañana incierto, hasta que un día, cosas de la vida, su camino se bifurcó, siguiendo cada uno de ellos su propio camino.

Al menos, además de los sabores y sinsabores propios de cualquier matrimonio, siempre podrán decir que juntos compartieron una gran aventura.

 

DIVORCIO DE AMANCIO ORTEGA Y ROSA MERA

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