Divorcio como propósito

Propósito de nuevo año:

Propósitos de nuevo año

Es toda una tradición cada año hacer los propósitos que nos pretendemos alcanzar para el próximo año el día 31 de diciembre en Nochevieja después de tomarnos las 12 uvas.

Después de las campanadas que dan comienzo al nuevo año queremos cambiar los hábitos que hemos tenido en el año en curso y mejorar nuestra vida.

Ya no se trata de apuntarse al gimnasio, hablar inglés, adelgazar, dejar de fumar, conseguir un mejor trabajo o mejores hábitos. Los propósitos mas importantes es plantearnos cómo queremos ser y tratar a nuestros seres queridos y cómo nos gustaría y necesitamos que nos traten a nosotros.

No se puede pretender cambiar a nadie. No es justo pretender exigir como tienen que querernos por entender que nuestra necesidad de afecto es de una manera diferente pues eso mismo le puede estar pasando a las personas que queremos.

Lo mas importante no es qué vayamos a hacer el año próximo sino decidir con quién queremos compartir nuestro tiempo que es lo mas valioso de nuestra vida.

Aprender a querer:

No se trata de querer más sino de querer mejor y aprender a querernos a nosotros mismos  y a los demás.

Aprender a querer

Aquella expresión de “no me entiende” cuando tal vez nosotros seamos los primeros que no sepamos entender a la otra persona. No hay buenos ni malos sino relaciones viables y otras que por desgracia no nos hacen bien.

Cuesta mucho darnos cuenta y más aún decidirnos a dar un paso en el que la comunicación será esencial como mecanismo de ajuste de la relación para que sea equilibrada y beneficiosa para las dos partes.

Cuesta mucho ponernos en el lugar de los demás y aprender a mantener una relación sana que en la medida de lo posible no sólo nos haga felices a nosotros mismos sino también haga felices a los demás como los demás quieren y no como nosotros deseamos.

Decidir cada paso de nuestro camino:

Decidir nuestros pasos

En propósito fundamental que deberíamos de plantearnos todos los días en cada paso que damos es la compatibilidad de cada ámbito de la vida.

Lo que no podemos es convertir nuestra vida en algo que no queremos, no podemos perder nuestra esencia ni ilusiones en un proyecto que no nos deja desarrollarnos como necesitamos.

El proyecto de vida de toda persona debe prevalecer sobre todo lo demás y si no es posible compatibilizarlo con el de otra persona, pero mucho que la queramos, será una relación insatisfactoria para las dos partes que habrá saber terminar a tiempo de hacerse mas daños.

Divorcio o separación:

Divorciarme como propósito

La relación de pareja es aquella en la que depositamos lo mejor de nosotros mismos. Es el compañero o compañero de viaje que queremos tener a nuestro lado para siempre. Si nos damos cuenta de que no lo queremos o hemos dejado de hacerlo lo mejor es divorciarse o separarse antes de que la relación vaya aún peor.

Es la persona con la que podremos compartir lo mas íntimo, tanto lo mejor como lo peor para intentar disfrutar lo bueno y superar lo malo juntos. Cada persona evoluciona de una manera y tiene una personalidad, circunstancias y necesidades.

Todo es limitado y por ello debemos de disfrutarlo con plenitud. Nuestra vida y la de todos los demás es limitada y en un momento algo bueno o malo puede cambiarla radicalmente.

Por eso debemos de tratar de ejercitar nuestra inteligencia emocional para discriminar lo que sentimos que nos hace bien y es posible de lo que no es posible o no nos hace bien y así impulsar nuestra relación o romperla a tiempo.

Qué hacer cuando no soy feliz en mi matrimonio:

Creemos en el matrimonio feliz pero por desgracia la mayoría de las parejas verdaderamente no lo son pero se han adaptado al otro de manera recíproca.

Relación sin futuro

Hay que plantearse si una relación tiene futuro y luchar por él o ser conscientes de que no es una relación que pueda mantenerse en el tiempo y está avocada a terminar. En estos tiempos debemos de plantearnos el divorcio para tratar de gestionarlo de mutuo acuerdo con los mínimos costes, plazos y sobre todo sufrimiento.

El buen y mal amor:

Lo más bonito de la vida sería poder encontrar desde jóvenes a nuestra pareja ideal y que nos acompañe hasta la vejez, llegando a ser dos ancianos orgullosos de haber tenido la suerte de compartir la vida con el otro, el amor de nuestra vida.

Por desgracia no vivimos en cuentos de príncipes azules ni princesas y en la inmensa mayoría de las personas se tienen varios relaciones sentimentales hasta que se llega a la que de verdad queremos.

El problema es saber diferenciar si estamos ante una relación sin futuro y que ambos novios lo vivan así o que se trate del amor de nuestra vida. Hay veces que la persona que queremos no nos quiere mientras que nosotros no queremos a aquellas personas que nos quieren. ¿Qué complicado todo no?.

Buen y mal amor

No es que sea tan complicado sino que a veces tenemos que pasar por relaciones anteriores que nos hagan madurar y tener la experiencia suficiente para saber querer de verdad y consolidar un proyecto de vida pleno cuando lo llegamos a tener, o al menos saber lo que no queremos y vivir con decisiones conscientes y felicidad en la medida de nuestras potabilidades.

Dedicamos la mayor parte de nuestra vida a desarrollarnos profesionalmente y un sin fin de rutinas sociales que ni nos hacen bien ni hemos decidido realizar sin detenernos en pensar cómo queremos querer y cómo necesitamos que nos quieran y pensar si nuestro proyecto de vida es compatible con la persona que está a nuestro lado. Este debería de ser el primer paso de todo lo demás y no al revés.

Tenemos valores y principios que tenemos la posibilidad de desarrollar, ampliar y compartir con una persona con la que construir un vida conjunta y mejor con buen amor y no un amor que para nosotros sea malo. Tal vez la persona con la que no somos compatibles si lo sea con otra para la que sea perfecto y por ello no tenemos que tener miedo al cambio ni engañarnos a nosotros mismos idealizando nuestra relación de pareja y justificando aquello que no nos hace sentir bien.

Atrevernos a pedir el divorcio:

¿Por qué es tan difícil pedir el divorcio a nuestro marido o mujer?.

Deberíamos poder hablarlo de una manera natural y directa, pero tal vez si así fuera sería posible evitar la separación poniendo soluciones a cada problema de pareja.

Si nos cuesta atrevernos a dar el paso de la ruptura es por no tener la decisión clara o tener miedo.

Tenemos que darnos cuenta de lo que queremos y desechar de nuestros sentimientos y nuestro día a día aquello que no queremos. Reciclar nuestra vida y seguir creciendo y evolucionando.

Nuestra pareja debe de hacer nuestra vida mejor y en ningún caso podemos perder nuestra individualidad para pasar a ser sólo un conjunto, todo es compatible y no podemos abandonar nuestros sueños e ilusiones propias por proyectos incompatibles.

Luchar por ser feliz

Dos personas juntas pueden ser inmensamente mucho mas que cada uno por separado, pero en ningún caso anulando aquello que queremos y que debemos de seguir queriendo desarrollar con independencia de que tengamos pareja, con respeto y con apoyo.

Todas las personas tienen traumas y prejuicio, ciertamente cada persona tiene sus manías y peculiaridades muchas de ellas rarísimas a juicio de lo demás. Lo bonito no es ser iguales sino ser felices con lo que tenemos en común y también con nuestras diferencias.

Debemos como propósito de vida luchar por darnos cuenta si la relación de pareja que tenemos es la que de verdad deseamos tener y de no ser así no perder el tiempo ni hacérselo perder a nadie.

Muchos dicen “si fuera diferente”, “si cambiara”… etc; ya hemos indicado que esas ideas no nos pueden llevar a un amor estable y equilibrado. Cada persona valora de diferente manera diferentes ámbitos como prioridad y hay que respetarlo: Vida social, la salud, el dinero, el sexo, la paz, el amor romántico, el apoyo sentimental, la tranquilidad…etc.

Con comunicación todo es posible si los dos miembros de la pareja de verdad quieren bien al otro y se puede superar cualquier obstáculo. El problema es que las personas vivimos en el “aquí y ahora” y en muchos casos una pareja que no funciona serían amigos o amantes idílicos, pero como pareja no son compatibles.

El momento y la persona adecuada:

El momento y persona adecuada

Tal vez la persona que queremos llegue en un momento equivocado o en nuestro mejor momento llegue a nuestra vida la persona que menos nos conviene, pero en eso consiste el amor, en compartir lo mejor de uno mismo y arriesgarnos a amar lo que supone el poder ser inmensamente felices o sufrir, normalmente un poco de cada una.

Cada persona deberá de valorar qué le merece la pena, pero tanto el sufrimiento como la indiferencia que en ocasiones es aún pero, llevarán a un declive en la pareja que irá de mal en peor por no saber poner fina tiempo a la relación.

La separación o el divorcio no son malos, es simplemente una opción. Hay muchas personas que se arrepienten de no haberse divorciado mucho antes y algunas que se arrepienten de haberse divorciado después con el paso del tiempo, pero ese riesgo es inherente a las relaciones monógamas humanas. Podemos sentir dolor pero tal vez ese mismo dolor nos hará valorar lo bueno en otro momento o con contra persona.

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