Discusiones de padres en las entregas y recogidas de los hijos

Discusiones de padres en las entregas y recogidas de los hijos:

Reproches de padres y madres en los intercambios de entrega y recogida de los niños
Discusión de padres delante de los hijos

Cuando una pareja se separa y tiene hijos comunes la ruptura se debe de enfocar desde la responsabilidad respecto de los hijos y con respeto. En muchos casos los enfrentamientos de los padres trascienden a los hijos con discusiones y reproches del uno al otro que no sólo se limita a la intimidad y ámbito personal y familiar de cada uno de los progenitores, sino que se llega a discutir sin ningún tipo de miramiento en los intercambios del derecho de visitas con las entregas y recogidas de los niños, lo cual supone un grave daño para los hijos que no deben de presenciar ni participar en las discusiones de las partes. En muchos casos ambos progenitores se quejan de “lo que sufren” los niños en las entregas y recogidas por lo difíciles que son “por culpa del otro padre o madre”, y no se dan cuenta que normalmente ambos progenitores protagonizan una situación dantesca que puede causar verdaderos desequilibrios y trastornos de la personalidad a los hijos, que normalmente no entienden lo que sucede, que se sienten parte del problema  en muchos casos con culpabilidad, y que se crían y educan en un ambiente tenso y contradictorio. Se debe de dejar a los niños tener una infancia feliz dentro de las adversidades que puedan existir en la familia (limitaciones económicas, disponibilidad horaria, problemas de organización familiar, problemas de salud… etc) pues la mayoría de dramas familiares de los hijos de padres divorciados son innecesarios, creados por los padres y las respectivas familias políticas por no saber dejar a un lado sus diferencias valorando que tienen un niño común que es mas importante que cualesquiera cuestiones que les haya hecho separarse y enfrentarse.

Justificar con excusas:

¿Qué secuelas pueden derivarse de las discusiones delante de los hijos de madres y madres divorciados?
Consecuencias de discutir delante de los niños

En muchos casos, padre o madre justifican su comportamiento con excusas como: él o ella también lo hace, no voy a consentir, está haciendo daño a los niños…. etc. Es un error muy frecuente y muy grave, lo que cada uno de los progenitores le tenga que decir al otro debe de decírselo directamente por teléfono, en persona sin presencia de los hijos comunes, o si es necesario con intermediación de familiares o amigos o incluso profesionales como abogados, mediadores o psicólogos, o interponiendo si fuera necesario el correspondiente proceso judicial. Lo que nunca se debe es consentir ni mucho menos provocar que los niños paguen los “platos rotos” de la relación sentimental de sus padres y sean parte del drama familiar pues crea posicionamientos artificiales fruto de la influencia de los cónyuges que supone utilizar como herramienta a los niños para hacer daño a la parte contraria con la que existe una guerra sin cuartel, en la mayoría basada en la cabezoneria, orgullo y falta de comunicación de ambos, como se suele decir que quieren salirse con la suya demostrando que tienen la razón y el otro se equivoca.

Reproches de mi ex pareja:

En muchos casos los padres reprochan la actitud de sus ex parejas, de lo injustas que son las resoluciones judiciales que resuelven sus incontables litigios y controversias, pero verdaderamente debemos de ser conscientes de que los primeros responsables de evitar el conflictos somos nosotros mismos, que somos los que en primer término deberíamos ser razonables y hacer un esfuerzo por llegar a un entendimiento como principal y mas importante, por encima de los intereses de los padres. Desde el momento en el que dejamos nuestras vidas y las vidas de nuestros hijos en manos de terceros, en este caso Jueces después de la acertada o desacertada intervención de los abogados, partes, testigos, peritos… etc debemos de ser conscientes del peligro que ello supone y de las consecuencias que puede tener, pues puede suponer la estimación de nuestras pretensiones, o la desestimación incluso con la imposición de costas. Es una pena que familias a las que les cuesta llegar a final de mes y se esfuerzan y sacrifican por poder mantener un nivel de vida adecuado para los niños, se gasten grandes sumas de dinero en pagarlos gastos de juicios que no suelen resolver nada que no pudiera haberse pactado amistosamente, y que suelen empeorar aún mas la relación familiar.

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