Derecho de visitas el día de la madre y del padre

Derecho de visitas el día de la madre y del padre:

Matrimonios divrciados y parejas separadas con hijos menores
Celebración del día del padre y madre con los niños

Vamos a exponer esta publicación desde un punto de vista muy sencillo y básico, pero consideramos que de esa manera precisamente lo hacer mas entendible a cualquier usuario que con independencia de sus circunstancias familiares y conocimientos técnicos jurídicos lo pueda comprender de manera fácil, pues en definitiva es para lo que lo escribimos, no para dar lecciones de derecho pues para ello ya existen multitud de libros y publicaciones jurídicas aburridísimas, tediosas y de difícil comprensión. Es por ello que, nos podemos encontrar ante las siguientes situaciones tanto matrimoniales como no matrimoniales:

  1. Padres sin resolución judicial: Al no existir regulación ambos padres tienen los mismos derechos y por ello no existe la obligación de facilitar que el padre o la madre estén en su día con los hijos, perfectamente el otro progenitor puede impedirlo siempre y cuando no utilice la fuerza o intimidación. Da igual que sea el día del padre o la madre, puede estar con cualquiera de los progenitores, si el progenitor al que no le corresponde la celebración lo impide quedándose con los niños, el otro no podrá hacer absolutamente nada, pero evidentemente se crea una situación de malestar que provocará múltiples problemas en el desarrollo de la vida familiar y relación con los niños.
  2. Padres con procedimiento judicial en trámite: Algunos clientes consideran que existe una situación diferente en los derechos respecto de los hijos en los casos en los que a pesar de no existir resolución judicial, si existe un procedimiento en curso. Pues bien, no hay diferencia práctica alguna respecto de la situación explicada en el punto anterior de padres sin resolución judicial.
  3. Padres con resolución judicial ya sea sentencia contenciosa o convenio regulador aprobado de mutuo acuerdo: La regulación es aplicable cuando no se ponen de acuerdo los padres, pues en primer lugar rigen los pactos de los cónyuges que debería de buscar siempre el beneficio de los hijos y en aplicación del sentido común permitir que con independencia de la regulación los niños puedan celebrar con su padre el día del padre y con su madre el día de la madre. Cuando el entendimiento por desgracia no es posible, se debe de aplicar la regulación, en algunos casos, consta especificado el derecho de pasar con el niño el día de padre y madre, y en ese caso se puede exigir el cumplimiento en los términos literales; y para el caso de que no ponga nada, se aplicará el régimen general, o lo que es lo mismo, si por surte le toca al padre el día del padre y a la madre el día de la madre se podrá celebrar y sino no tendrá derecho, y por tanto se tendrá que adaptar la celebración a un momento anterior o posterior. Realmente da igual el día, lo importante es celebrarlo, y cuando los progenitores se enfrentan simplemente todo lo que rodea la discusión, suele hacer que no merezca la pena la celebración en el día exacto.
  4. Padres de hijos mayores de edad: En estos casos ya no existe la patria potestad ni la guarda y custodia (sólo es aplicable para hijos menores) de manera que ninguno de los dos podrá obligar al oreo progenitor a permitirme compartir la celebración con el hijo o hija, sino que se deberá de pedir directamente al hijo que podrá libremente aceptar o no la propuesta.
Respetar a los hijos y no discutir por celebrar el día del padre y madre el día exacto
Niños felices el día del padre y madre

Lo mas importante es que los niños sean felices y que puedan celebrar con sus padres todas las celebraciones: Cumpleaños de niños, padre, madre, día del padre, de la madre… etc, el problema no es celebrar justo la festividad el día concreto, pues a los niños eso les da igual, el día festivo es el día que se organiza la celebración siendo lo mas importante que puedan estar tranquilos y felices en un ambiente positivo y beneficioso para los niños. Cualquier celebración en el contexto de un drama familiar que trasciende a los hijos, no merecerá la pena, en dicho caso y en función de las circunstancias merece la pena sacrificar una celebración, pero no generar un conflicto que en definitiva hará daño a los niños por culpa de las desavenencias, reproches y cabezoneria de los padres por no saber separar su ruptura con el cuidado de los niños conforme las necesidades de los mismos y no los caprichos de los padres.

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