Cómo separarse sin sufrir

Separación sin sufrimiento:

Divorciarme sin dolor
Separarse sin sufrir

Nos esforzamos a diario por lograr que todos y cada uno de nuestros clientes sepan cuales son sus derechos y posibilidades de cara a la tramitación de una separación pero sin olvidar cómo se debe de intentar que sea esa separación. Hay veces en las que el procedimiento de divorcio es tan doloroso que hace que no merezca la pena, en el sentido de que si hubieran sabido los cónyuges el sufrimiento que iba a suponer tal vez no se hubiera gestionado de esa manera o en ese momento. La ruptura es una decisión muy complicada y toda la persona que se enfrente a ella debe de ser consciente de las consecuencias.

 

Consecuencias de la separación:

Entre otras consecuencias del divorcio y de la mayoría de las rupturas, tanto en el ámbito jurídico como en el estrictamente personal, podemos destacar las siguientes:

  • Pérdida de estabilidad:

Es posible que durante la convivencia nos parezca que nuestra pareja nos aporta inestabilidad. Pero a pesar de ello, también toda pareja nos aporta cierta estabilidad por habernos acostumbrado a ciertos hábitos de vida que se pierden evidentemente con la ruptura.

  • Sentimiento de soledad:

Las personas tenemos la gran necesidad de relacionarnos. Cuando estamos en pareja, aunque existan problemas y dificultades, nos sentimos acompañados. Nos acostumbramos a la rutina de la relación de pareja y es inevitablemente que  después de la ruptura se pase por una primera fase de soledad.

  • Miedo a lo desconocido:

Es muy fácil reconocer aquello que no queremos para nuestra vida aunque en ocasiones cueste dar el paso. A pesar de ello, todo cambio crea una sensación de incertidumbre por el temor de aquello que desconocemos. Miedo a la vida que tendremos sin nuestra pareja, a no poder desarrollar la vida que queremos, miedo a equivocarnos, a no poder rehacer nuestra vida… etc.

  • Perdida de calidad de vida:

Lo aceptemos abiertamente, o no, la cuestión económica es muy importante tanto en la esfera individual como de pareja, pues ello condiciona el resto de ámbitos de nuestra vida. Normalmente, salvo parejas descompensadas o con aportaciones desproporcionales o injustas en lo económico, la vida individual supondrá una merma de la calidad de vida de ambos que no podrán mantener por si mismo las comodidades o ritmos de vida que ostentaban juntos.

  • Desvinculación social:

Normalmente las relaciones de pareja conllevan que muchas relaciones sean comunes y en entorno social se conciba como común y conjunto. En muchos casos con la ruptura algunas relaciones se deterioran ya sea por posicionamiento en favor o contra de alguno de los novios o cónyuges o por dejar de tener la misma conexión y empatia.

Divorcio destructivo y constructivo:

Evitar divorcios destructivos que añaden daño al drama de la ruptura
Divorcio constructivo

El matrimonio y el divorcio es cosa de dos. Cada uno de los miembros del matrimonio podrán controlar una parte de la ruptura, pero la otra dependerá inevitablemente de la otra parte.

Cuando las relaciones comienzan hay una tendencia natural a ensalzar las cualidades de nuestra pareja. Todo es nuevo y deseamos compartir nuestra vida en pareja. Con el tiempo muchas relaciones se van desgastando y es en ese momento en el que los cónyuges de un matrimonio tienen que ser maduros y respetuosos, y cunado hay problemas afrontarlos.

Muchas personas nos quieren de una manera radicalmente diferente en función de si estamos juntos o queremos separarnos. Como se suele decir, del amor al odio hay una linea muy fina y de la relación sana constructiva a una destructiva se puede pasar sin darnos cuenta. En ocasiones no nos damos cuenta durante la relación de pareja de ciertas formas de relacionarnos tóxicas que nos van minando poco a poco, y también reacciones nuestras que tal vez no controlamos y no son realmente tal y como las percibimos.

Lo mejor es luchar por el matrimonio y dar oportunidades a nuestra pareja, y cuando no es posible mantenerla saber dejarlo a tiempo antes de que la relación se torne verdaderamente destructiva. Es recomendable acudir a terapia psicológica que nos ayude a solucionar los problemas de pareja o terminarla y rehacer correctamente nuestro vida sin nuestra pareja.

Separarse sin sufrir en muchos casos es imposible, pero al menos se debe de tratar de reducir el sufrimiento tanto para nosotros como para nuestra pareja.

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