ACTITUD ANTE EL DIVORCIO

ACTITUD ANTE EL DIVORCIO

El divorcio es siempre una situación muy dolorosa, por lo que sería muy inteligente que cuando tengamos claro que no tenemos otra opción, es importante que lo hagamos  de la manera más sencilla posible, para evitar  sufrir inútilmente. Tal conclusión, que para quien no se encuentre en tan delicada situación resultará obvia, no lo es tanto cuando nos encontramos inmersos en ella. Cuanto más difícil y complicado lo hagamos, más tardaremos en recuperarnos, y estaremos malgastando una energía que necesitamos para salir lo antes posible de esta situación, como con lo que ocurre con la gripe: que «hay que pasarla». Para no caer en guerras que no conducen a ninguna parte más que a mayores padecimientos, no hay que dejarse cegar por el orgullo, sino que por el contrario, y siendo inteligentes, lo haremos con el menor desgaste posible.

Desde el momento en que decides divorciarte debes pensar en tus posibilidades, contar con tus fuerzas y no malgastar tu energía en revivir cosas que ya pasaron y no tienen remedio, hay que dejar esas cosas que nos han hecho tanto daño para centrar toda nuestra energía en el “aquí y ahora”. Desde ese momento en el que tomas la decisión de divorciarte, no importa quién haya tenido más culpa, pues además suelen tener las dos partes, aunque no sea en la misma proporción, pero lo importante es terminar rápido y con el menor desgaste posible para todos los miembros de la familia.

Cuando el matrimonio tiene hijos, ambas partes deberán tener como objetivo primordial el cuidado del mayor bienestar económico y emocional de estos últimos (no pensar que por pagar la pensión o comprarle un regalo ya hemos cumplido), especialmente si son menores.

Nunca deberíamos olvidar que una vez que tengamos el divorcio, la persona con la que hemos compartido años de nuestra vida ya no significa nada, por mucho que hayamos sufrido. Si tenemos hijos, de cualquier edad, siempre tenemos que tener muy presente que se trata del padre o la madre de nuestros hijos, por lo que es recomendable no malmeter contra su otro progenitor, pues puede confundirles, y debe ser a ellos a quien corresponda llegar a sus propias conclusiones cuando tengan un grado de madurez suficiente, además de que, a la larga,  malmeter se vuelve en nuestra contra.

Ni durante el proceso, ni nunca con posterioridad, es conveniente que ninguno hable mal del otro a los hijos, porque de esta manera se evitan muchísimos conflictos y disgustos. Cuando el objetivo es que los hijos sean lo menos perjudicados posible, las personas mayores debemos de asumir nuestros errores y nuestra responsabilidad, y nunca manipular a los hijos, lo cual sería un gran error que a la larga tiene consecuencias que pueden pagarse muy caro. Ambos cónyuges deberán de dejarles muy claro que no ha cambiado nada respecto a ellos, que seguirán queriéndolos igual, que seguirán viendo a ambos, que estarán perfectamente atendidos, y que ellos no son los culpables de la ruptura, que su vida continuará igual, y deberá quedar claro que el divorcio es necesario, inevitable y definitivo.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *